Hay gente que no sabe cuándo dejar las cosas. En el mundo de la tele esto es especialmente visible en las series. En ocasiones una buena serie logra engancharnos y atraernos con un argumento interesante y un buen ritmo. El problema es que la inspiración no dura para siempre así que la calidad muchas veces acaba cayendo, y lo que antes era un producto interesante, se acaba convirtiendo en un truño malísimo.
Para ilustrar esto, ahí van algunas series de televisión que se ganaron al gran público con sus primeras temporadas, pero que se hundieron en el más absoluto desastre en las segundas. He aquí las peores segundas temporadas:
1. Prison Break. La serie que cuenta la fuga de la cárcel de dos hermanos para salvar la vida de uno de ellos que fue condenado a muerte injustamente tiene una primera temporada exquisita: suspense, emoción, acción, personajes interesantes... Una lástima que la serie no se terminase ahí, y decidieran alargarla con varias temporadas más, cada una peor que la anterior.

2. Escudo Humano. Basada en un personaje de DC Cómics, la serie cuenta la historia de Christopher Chance, un guardaespaldas experto en estrategia y combate de todo tipo, especializado en salvar la vida de sus clientes de las amenzas más peligrosas. La serie tiene una primera temporada espectacular: acción, humor, giros argumentales ingeniosos, una banda sonora casi cinematográfica... Sin embargo la segunda temporada sufrió una drástica reducción de su calidad, con guiones flojos, personajes poco interesantes y un incomprensible cambio a peor (mucho peor) de la música (uno se da cuenta de lo importante que es la banda sonora cuando no está, o está pero es malísima).

3. Runaways. Esta no es una serie de televisión, sino un cómic. Y, para ser sincero, tampoco es que su calidad haya descendido demasiado en su segundo volumen (temporada). Pero es uno de esos casos en los que hubiera estado bien dejarlo cuando todavía estaban en la cumbre y sorprendiendo a todos. Cuenta la historia de un grupo de adolescentes que descubren que sus padres son nada menos que supervillanos. Durante el sorprendente primer volumen, los chicos protagonizan una trepidante fuga de sus casas y de la organización criminal de sus progenitores, mientras desvelan secretos, desarrollan divertidas relaciones y destapan misterios y traiciones. Lástima que las temporadas siguientes, aunque correctas, no llegasen sorprender ni a emocionar tanto como la primera.