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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Pequeñas complicaciones

Siempre que alguien dice que la vida es hermosa y maravillosa, hace referencia a los pequeños momentos, las pequeñas cosas sencillas del día a día que son las que realmente nos hacen felices. Pero últimamente, con todo esto de la crisis, la economía, el conflicto en Oriente Próximo y demás problemas, veo a la gente un poco baja de moral. Así que para acabar de desmoralizar al personal he decidido hacer una lista de pequeños problemas del día a día que hacen que nuestra vida sea más complicada. Igual que para disfrutar debemos fijarnos en las pequeñas cosas, para sufrir tampoco estaría mal que no perdamos de vista todo lo mini-malo que hay en nuestro entorno más cercano...

- Que suene el despertador justo cuando estás más plácidamente dormido y soñando cosas maravillosas.
- Taparte con el edredón y que se te cuele aire frío cuando te mueves.
- Ahora que llega el invierno, el frío que hace al salir de la ducha, justo después de haber estado bajo el agua caliente.
- La ropa que se amontona sobre la silla de tu habitación (venga, no disimules, que a todos nos pasa).
- Los conectores USB, que nunca entran a la primera.
- Que ese lector/a que siempre comenta en tu blog... ¡se retrase inexplicablemente cuando has publicado una nueva entrada!
- Que te entren ganas de hacer pis cuando estás en la cama y tengas que decidir entre seguir "cómodamente" tumbado (pero aguantando) o levantarte a evacuar (siempre intentas retrasar lo inevitable pero finalmente no queda más remedio que levantarse).

Ahora que lo pienso, la mayoría de estas pequeñas complicaciones cotidianas me ocurren en mi habitación. Creo que tengo que salir más... o pensarme este tipo de entradas cuando no esté en mi habitación y recién levantado :P 

viernes, 23 de noviembre de 2012

LittleBits

Me he encontrado con un nuevo juguete realmente interesante. Se trata de LittleBits, una especie de mecano de electrónica pensado para poner la tecnología que todos utilizamos día a día pero que no comprendemos del todo a nuestro alcance. El invento está compuesto de diversos módulos electrónicos fácilmente identificables que nos permitirán entender mejor el funcionamiento de nuestros aparatos (ordenadores, radios, circuitos eléctricos, etc.) y crear nuestros propios ingenios sencillos sin necesidad de cables, soldaduras o amplios conocimientos de ingeniería.



El juguete cuenta con varios tipos de módulos (diferenciables por colores) con funciones diferentes: módulos de suministro de electricidad, interruptores, entradas, salidas, motores, luces, emisores de sonido, sensores... La idea es que cualquier persona pueda diseñar sus propios aparatos electrónicos de manera sencilla.
¡Ya sé lo que quiero para Reyes! :)

martes, 20 de noviembre de 2012

20 años de X-Men animados

Después de leer el artículo que la gente de Zona Negativa le ha dedicado a la serie de animación de la Patrulla X de los años 90 con motivo de su 20º aniversario, no me he podido resistir a redactar mi propia entrada de homenaje.

Para ponernos en situación empecemos como debe ser: con el opening de la serie.



Al escuchar esa música y ver esa introducción vuelvo a ser aquel pequeñajo de 10 años (más o menos) que veía la serie siempre que podía. Vuelvo a jugar a salvar el mundo imitando a Lobezno (y a Gambito). Vuelvo a sentir la aventura, la emoción, la intriga. Vuelvo a ser un niño que se siente mayor viendo una serie en la que se tratan temas tan profundos como el racismo, la libertad, la importancia de la educación, el amor, el miedo...

Está claro que no puedo ser objetivo cuando hablo de esta serie, porque fue una de las que más me gustaron cuando era pequeño. Pero hay que reconocer que estaba muy bien hecha. A pesar de contar con nada menos que 8 personajes principales y multitud de secundarios, cada episodio tenía su introducción, nudo y desenlace (o to be continued) perfectamente hilvanados. Había mucha acción pero también había cierta profundidad en el argumento. Los personajes eran variados y tenían personalidad propia.

Porque esa era parte de la gran fortaleza de la serie: sus personajes. Normalmente, en las series infantiles de acción de aquella época sólo había dos tipos de personajes: los buenos y los malos. Sin embargo, en X-Men, el blanco y negro argumental había dado paso a una rica escala de grises que parecía querer demostrar a los niños que el mundo era más complicado de lo que parecía. Así, veíamos cómo Lobezno (uno de los buenos) sentía celos de la relación entre sus compañeros Cíclope y Jean; Gambito (también de los buenos) había tenido un turbio pasado como ladrón; el villano Magneto era también un hombre educado y respetable que mantenía discusiones intelectuales con el Profesor X (el jefe de los buenos)...  En definitiva, aquellos personajes, lejos de ser simplemente un puñado de tipos raros que vestían uniformes de colores chillones y lanzaban rayos raros (supongo que así los verían nuestros padres "desde fuera"), eran también metáforas de algunos de los problemas humanos más relevantes.
Y además, "molaban" ;)

En fin, que esta es una de esas entradas en las que me dejo llevar por la nostalgia. Si no veías la serie de pequeño tal vez te haya parecido un poco sosa (si la veías, espero que te haya gustado), pero quiero pensar que no está mal dedicar un rato de vez en cuando a rememorar "tiempos más sencillos". ;D

sábado, 17 de noviembre de 2012

Silk - art

Como estamos de fin de semana y veo que tienes mucho tiempo libre que ocupar, enlazo una web que te permite hacer tus propias obras de arte abstracto con una especie de humo. Sólo tienes que hacer clic y arrastrar el puntero por el fondo negro para dibujar con la etérea estela. Puedes probar con distintos colores y cambiar la simetría o desactivarla.

SILK - Interactive artwork

jueves, 15 de noviembre de 2012

Dos tontos muy... ¿serios?

Un trailer de la película Dos tontos muy tontos como si fuera un thriller dramático. No tiene desperdicio (está en inglés, pero vas a pillar la idea por el contexto).



Por cierto, si tienes ganas de ver una peli de esas de partirte el ojete simplonamente y todavía no has visto Dos tontos muy tontos, ¡hazte con ella!. Es una de las películas que más gracia me hacen de todos los tiempos. :)

domingo, 11 de noviembre de 2012

Skyfall

He visto la nueva peli de 007, Skyfall, así que he pensado hacer una breve reseña-crítica para contar mis sensaciones al respecto. Creo que puedes leerla con tranquilidad porque he evitado los "spoilers" (vamos, que no voy a destripar la trama).

El argumento es el que esperas: un James Bond que ya empieza a notar los achaques de la edad y que empieza a estar un poco quemado en su puesto de trabajo, se plantea dejar el empleo de espía y tener una vida más tranquila en algún sitio con mucho alcohol y chicas guapas. Pero nuestro agente secreto favorito no está hecho para la vida tranquila, así que cuando ve que un nuevo y misterioso villano golpea al MI6 donde más le duele, 007 vuelve a la acción... (dije que no iba a haber spoilers y lo cumplo: creo nadie ha hecho nunca una sinopsis tan superficial como esta) :D

No sé muy bien cómo encarar la crítica de esta peli, así que me limitaré a dar unas cuantas pinceladas y espero que sea suficiente. Para empezar si, como yo, eres de los que se habían decepcionado un poco con el 007 de Daniel Craig, tengo buenas noticias: Skyfall mejora la franquicia respecto a los últimos tiempos. Es igual o mejor (yo creo que mejor) que Casino Royale, y muchísimo mejor que Quantum of Solace. El film sigue teniendo puntos débiles, pero en esta ocasión son más fáciles de perdonar. Y añade algunos puntos fuertes realmente acertados. Skyfall es un híbrido del nuevo 007 de Daniel Craig (brutote, serio, espectacular, con mucha acción) y el 007 más clásico, aquel de Sean Connery y Roger Moore (imaginativo, emocionante, sorprendente). Que no quiere esto decir que debas subir demasiado tus expectativas, porque estos puntos fuertes no dejan de ser destellos momentáneos, pero desde luego se aprecia un intento por volver a los orígenes o, como mínimo, de homenajearlos. Si a las anteriores entregas de la saga les echábamos en cara cierto desprecio hacia el James Bond clásico, en esta ocasión el director Sam Mendes parece querer reconciliarse con los espectadores demostrando ese cariño que todos compartimos por el personaje y sus características distintivas.

Pero esta crítica no quedaría completa si no hablo del villano de la película. Se trata de un villano clásico, no esperes grandes innovaciones, pero en todo caso un villano muy de 007. Un malo listo, loco y motivado. Un hombre que busca venganza y que tiene los medios para cobrársela. Una suerte de 007 oscuro, menos físico y más estratégico que el James Bond que interpreta Daniel Craig. Además, es un villano que puede gustarte más o menos, pero el colosal trabajo de Javier Bardem mejora al personaje por encima incluso de lo que el guión parecía prever. Tarda un buen rato en aparecer en escena, pero cuando lo hace, sabes que la espera ha merecido la pena.

Lo mejor: Los guiños a las pelis clásicas de 007 (cuando los veas, sabrás a qué me refiero). Los 143 minutos que dura se pasan rápido. Javier Bardem.

Lo peor: Lo relativo al pasado de James Bond sobra (incluído el guardia ese de barba). Hay momentos un poquito lentos. Se echa en falta un enfrentamiento final más tenso entre 007 y el villano.

sábado, 10 de noviembre de 2012

A la velocidad de la luz

Probablemente hayas oído hablar muchas veces de la velocidad de la luz. A estas alturas casi todo el mundo entiende que esta velocidad es de unos 300.000 kilómetros por segundo (de hecho sería más preciso decir que es de 299.792,458 km/s). Pero probablemente no te hayas parado a pensar lo que este dato significa. Como mínimo deberías pensar que declarar con tanta rotundidad cuál es la velocidad a la que se desplaza la luz debe hacernos pensar que la luz se mueve igual cuando la medimos desde cualquier sitio y en cualquier circunstancia.  Pero, ¿cómo es eso posible?.

A velocidades "normalitas".
Empecemos con un ejemplo más cercano. Supongamos que, en vez de medir la velocidad a la que se mueve la luz, lo que queremos medir es la velocidad a la que se mueve un coche (llamémoslo "A"). La velocidad no deja de ser una medida relativa: debemos medir la velocidad respecto a algo. Por ejemplo, supongamos que el coche A se desplaza a 120 km/h. Esta cifra indica la velocidad a la que se mueve ese coche respecto a otro objeto que está en reposo (un radar fijo de carreteras, por ejemplo). Sin embargo, si medimos la velocidad del vehículo A respecto a otro vehículo (B) que se desplaza en paralelo a él a una velocidad de 100 km/h, el conductor del vehículo B nos indicaría que el vehículo A se desplaza a sólo 20 km/h, puesto que esa es la velocidad del vehículo A respecto al punto de referencia "vehículo B". 
Resumiendo: el coche A se desplaza a 120 km/h respecto a un radar fijo de carretera, pero sólo se desplaza a 20 km/h respecto a otro conductor que circula paralelamente por la carretera a 100 km/h.

A la velocidad de la luz.
Pero las cosas no son iguales cuando pensamos a lo grande, cuando nos acercamos a la velocidad de la luz. Pongamos un ejemplo similar al de antes, pero esta vez vamos a medir la velocidad de un rayo de luz que lanzamos desde una linterna. Supongamos que tenemos un detector capaz de medir la velocidad a la que van los fotones (las partículas de luz que emite la linterna) cuando pasan por delante (algo parecido a lo que hacen los radares de carreteras con los coches). Situamos el detector en un punto fijo y encendemos nuestra linterna. Como ya sabemos, nuestro detector nos dirá que la velocidad de ese rayo de luz es de unos 300.000 km/s.

Pero ahora (y aquí llega la parte curiosa), instalemos nuestro detector de velocidad para rayos de luz en una nave espacial muy rápida. Supongamos que nuestra nave espacial se mueve a 200.000 km/s. Ahora encendamos la linterna en paralelo a la nave espacial y pidámosles a los tripulantes que utilicen el detector de luz para medir la velocidad del rayo de luz cuando los adelante. ¿A que velocidad se desplaza el rayo de luz según los tripulantes de la nave?. Pues, aunque te sorprenda, los tripulantes de la nave (que van a 200.000 km/s) verán pasar el rayo de luz a su lado a 300.000 km/s (la velocidad de la luz que todos conocemos) (los tripulantes no verán pasar el rayo de luz a sólo 100.000 km/s, como parece que debería ser si hacemos caso a lo que nos dice nuestra intuición).

La velocidad de la luz es la misma en cualquier sistema de referencia. Estemos donde estemos y nos movamos como nos movamos, siempre mediremos (y lo haremos correctamente, no es un error de medida) el mismo valor para la velocidad de la luz. Aunque esto parezca que va contra lo que nos dice nuestra intuición, lo cierto es que la teoría de la Relatividad nos enseña que debemos adaptar nuestras ideas sobre el tiempo y el espacio cuando hablamos de la velocidad de la luz o velocidades próximas a ella.

Velocidad de la luz y distancias.
Aunque pensamos que las distancias son invariables, cuando una partícula se desplaza a velocidades próximas a la de la luz, estas distancias (espacio) se reducen. Si pudiéramos viajar desde la ciudad X hasta la ciudad Y en un vehículo que se moviera a un 99,99% de la velocidad de la luz, no sólo viajaríamos muy rápido, sino que el espacio se "deformaría" a nuestro alrededor haciendo que la distancia entre X e Y se redujera a algo más de un 1%. Por ejemplo, si la distancia entre X e Y "en reposo" es de 150 km., yendo a un 99,99% de la velocidad de la luz la distancia entre X e Y pasaría a ser de aproximadamente 2,06 km.

Teniendo en cuenta todo esto, no debería extrañarnos tanto que los tripulantes de la nave espacial del dibujo vean cómo el rayo de luz les adelanta a 300.000 km/s, porque el rayo de luz, debido a sus sorprendentes propiedades, se desplaza en un espacio que no es comparable al de la nave (y tengamos en cuenta que, al fin y al cabo, lo que llamamos velocidad no es más que distancia dividida por tiempo).

Nota: Aclaro que lo que he escrito en esta entrada es verdad (salvo que me haya equivocado en algún dato concreto). Suena a ciencia-ficción, pero puedes comprobarlo y ampliar información en cualquier libro de física relativista. Y puedes comprobarlo empíricamente si tienes a mano un buen acelerador de partículas (pero, salvo que seas el tío de Bricomanía que parece que tiene todos los cachivaches del mundo, no creo que puedas hacer esto último). Espero que no hayas sufrido demasiado con este rollazo de entrada, y que no me critiques mucho por el dibujo de la nave espacial que he hecho con el Paint: es lo más artístico que he podido hacer con el ratón del ordenador :P

domingo, 4 de noviembre de 2012

El camino de post-it

Un corto sobre un hombre que quiere darle una sorpresa muy romántica a su novia.



Es verdad que era fácil prever por dónde iba a ir la cosa, pero el corto sigue siendo muy simpático ¿no?.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Prisioneros de guerra

No soy especialmente aficionado al cine bélico, entre otras razones porque cuando veo una de estas películas no puedo evitar pensar que a lo largo de la historia ha habido gente que de verdad ha sufrido las penurias de la guerra, y eso es algo no se puede tomar a broma. Pero hay que reconocer que hay algunas películas clásicas ambientadas en tiempos de guerra que todo el mundo debería ver. Hoy voy a recomendar tres clásicos que tratan concretamente sobre prisioneros de guerra, y que utilizan un enfoque épico alejado de las clásicas tragedias que nos harían llorar más que disfrutar.

1. El puente sobre el rio Kwai. (1957). Cuenta la historia de un grupo soldados británicos de la II Guerra Mundial que son recluídos en un campamento de prisioneros japonés y obligados a construir un puente. En medio de las penurias que estos hombres pasarán durante su cautiverio, las firmes convicciones de su flemático coronel y la construcción del puente les ayudarán a reclamar sus derechos como prisioneros de guerra y a obtener un objetivo que les ayude a sobrevivir y a mantener su honor en circunstancias tan difíciles.


2. La gran evasión. (1963). Cuenta el complejo plan de huída que un grupo de más de 200 soldados británicos y americanos ponen en marcha para escapar del campo de concentración nazi donde se encuentran encerrados.


3. Evasión o victoria. (1981). El comandante de un campo de concentración alemán de la II Guerra Mundial propone a un grupo de prisioneros de diversas nacionalidades celebrar un partido de fútbol entre un equipo de alemanes y una selección de jugadores prisioneros. Los presos, aunque al principio serán reticentes a aceptar la propuesta, pronto verán en la celebración del partido una buena ocasión para escapar de sus captores... o para ganarles.


Espero que te gusten estos clásicos. Nos leemos.