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miércoles, 8 de mayo de 2013

Proteger el cielo

La contaminación lumínica es un tipo de contaminación formado por el exceso de luz proveniente de fuentes artificiales que no tiene un uso práctico. Esta luz sobrante emitida por farolas, edificios y otras fuentes ha trasformado el paisaje nocturno de nuestro planeta durante el último siglo. Su consecuencia más facilmente perceptible es que reduce de manera notable el número de estrellas y otros objetos astronómicos que podemos ver por las noches cuando estamos cerca de una ciudad u otra fuente de luz artificial. Pero este tipo de contaminación tiene consecuencias mucho más desastrosas en la naturaleza, al provocar desorientación en muchos animales nocturnos, cambiar los hábitos de otros provocándoles enfermedades e incluso la muerte, y provocar problemas de salud a largo plazo también en humanos. Es un problema más grave de lo que parece, pero también es relativamente fácil de atenuar. El uso de farolas más eficientes y con un diseño que proyecte la luz sólo hacia donde sea necesaria podría solucionarlo en gran medida.

A continuación dejo un pequeño documental sobre este asunto (dura unos 6 minutos), por si te apetece echarle un vistazo.

11 comentarios:

  1. Lo he intentado, pero cuando he llegado a "ciertos tipos de cáncer" he pensado que mejor lo quito, sorry. Jo, todo es malo o grave :/

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  2. Me da igual ver las estrellas, pero claro, si hay animalillos muriéndose ya es otra cosa.

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  3. la verdad es que es una pena, tanta evolucion, tanta evolucion...

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  4. Rune, vaya, no esperaba que te resutara tan ingrato.
    Pero también hay buenas noticias: cada vez se van inventando nuevos sistemas para reducir estos problemas. Todavía estamos empezando, pero vamos a mejor. :)

    Doctora, efectivamente, es un problema bastante importante para muchos animales. Pero con un poco de voluntad las soluciones son bastante sencillas (cuesta lo mismo poner una farola tipo "chupa-chups" de las que alumbran hacia arriba [que, por cierto, en Madrid hay asociaciones que ya protestaron contra este tipo de farolas] que una farola de las que proyectan la luz de manera controlada).

    Verillo, sí, es una pena. Pero supongo que se debe simplemente a que la mayoría de la gente nunca se ha parado a pensar en que el exceso de luz por la noche pueda ser perjudicial. En cuanto la gente esté informada y se empiece a instalar una iluminación más eficiente en las ciudades (que además cuesta la misma cantidad de dinero o incluso menos que la iluminación tradicional) el problema se empezará a solucionar facilmente.

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  5. Y además un derroche energético innecesario, debería regularse un uso racional en función de demandas realistas, no para el servicio de 4 abrazafarolas.

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  6. Uno de los motivos por los que preferiré siempre antes el pueblo (pequeñito) que la ciudad... ¡aquí ver el cielo es una pasada!
    Pimiento

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  7. es un problema con fácil solución, además, basta con aplicar políticas eficientes de consumo energético, de tener respeto medioambiental.

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  8. Sergio, efectivamente, en muchos casos se derrochan cantidades de energía enormes de manera innecesaria. Con farolas mejor diseñadas (que existen y no son más caras que las normales) y correctamente ubicadas, se podría reducir mucho el consumo energético, se reduciría la contaminación lumínica y no sacrificaríamos la iluminación necesaria para el funcionamiento seguro de las ciudades. Estoy de acuerdo contigo en que con una normativa más ajustada y una planificación más precisa, se podría ahorrar mucho (cosa a la que hoy día se presta mucha atención).

    Pimiento, estoy de acuerdo contigo. Siempre que estoy de noche en alguna zona rural en la que se vea bien el cielo nocturno me quedo embobado. Es una maravilla. :)

    Raúl, eso es, la solución es sencilla. Pero hay que empezar por concienciar a la gente, porque hay muchos que ni siquiera se han planteado que pueda haber un problema con estos asuntos.
    Con políticas de consumo energético eficiente cuidaríamos el medio ambiente e incluso ahorraríamos (aunque el ahorro sería sobre todo a largo plazo, y pocos gobernantes piensan a más largo plazo que las próximas elecciones).

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  9. Hola Tarambana:

    Vivo en área rural, no hay tanta contaminación. Desde mi patio aún podemos ver las estrellas. Por la crisis, se han apagado muchas bombillas de la luz pública por lo que quizás saquemos algo postivo de todo esto.

    He visto la vía láctea, cuando estuve trabajando en la selva amazónica, en 1990...

    Saludos

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  10. Pues nunca me había dado por pensar en la contaminación lumínica... me han dado penica los animalillos.
    La verdad es que para mí las ciudades de noche cuando las ves de lejos son muy bonitas con las luces, pero oye prefiero la vista de la vía láctea que efectivamente nunca he visto :(
    Se derrocha demasiado, no veo la necesidad de por ejemplo tener los monumentos alumbrados, que sí, que así se ven por la noche y son preciosos pero también podrían iluminarlos 3 o 4 veces por semana en vez de todos los días.
    Total, que yo procuraré apagar las luces no vaya a ser que se estrelle una paloma contra mi ventana.
    Tomate

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  11. Manuel, tienes suerte de poder disfrutar de las estrellas de vez en cuando.
    En sitios realmente oscuros es una maravilla ver la Vía Láctea. En el Amazonas estoy seguro de que debe ser impresionante. (Yo también he visto la Vía Láctea unas cuantas veces, pero desde España, que todavía hay algún que otro sitio oscuro) :D

    Tomate, realmente si se utilizara una iluminación eficiente, se podrían ver las dos cosas: las ciudades seguirían bien iluminadas (no queremos que las ciudades queden a oscuras, si no podría haber accidentes y delincuencia por la noche) así que seguirían estando bonitas al verlas de lejos, pero al mismo tiempo enviarían menos luz hacia arriba así que el cielo sobre ellas sería más oscuro y se verían más estrellas.
    Estoy de acuerdo contigo respecto al exceso de consumo de luz en cosas innecesarias. Sobre los munumentos tienes toda la razón: podrían iluminarse sólo unas horas o ciertos días en los que haya más gente, pero no tiene sentido tener un monumento iluminado un lunes a las 3 h. de la noche, cuando nadie pasa por la calle para verlo.

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