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miércoles, 14 de agosto de 2013

Cuestión de semántica

Hay veces que nos cuesta trabajo entendernos. Todos tenemos muy claras nuestras ideas (bueno, supongamos que es así) y, en nuestra cabeza, nos parece muy obvio lo que queremos decir, pero no siempre resulta fácil transmitirlo con éxito al resto de nuestros congéneres. De todas maneras no deberíamos sorprendernos cada vez que sufrimos algún malentendido porque, donde la comunicación humana ya es de por sí compleja debido a la riqueza de conceptos que utilizamos y las sutilezas propias de la entonación y el lenguaje no verbal, en muchas ocasiones ni siquiera utilizamos las mismas palabras para referirnos a las cosas.

Hace poco pasé un rato muy divertido cuando una compañera de clase nos explicó algunos malentendidos que había tenido debido a su experiencia en el uso de las máquinas del suicidio. Para ella el concepto "máquina del suicidio" resulta muy natural y cotidiano, tanto que en algunas ocasiones no dudó en pedir a terceras personas que fueran en su lugar a hacer uso de tan singulares máquinas, logrando así una cara de sorpresa mayúscula en sus interlocutores. Supongo que a estas alturas ya te habrás dado cuenta de que las máquinas a las que se refiere mi compañera no son aquellas que aparecían en Futurama, sino unas mucho más amables y alegres: las máquinas expendedoras de chucherías. La idea de llamar a estas máquinas "máquinas del suicidio" surgió al darse cuenta de que siempre que seleccionamos un producto que queremos comprar en ellas, el objeto cae desde la balda donde se encuentra almacenado, prácticamente como si se estuviera "suicidando" arrojándose al vacío. El problema es que, lo que comenzó como una broma, ha terminado convirtiéndose en parte del vocabulario cotidiano hasta tal punto que puede salir a colación en cualquier momento y provocar un extraño malentendido que no deja claro si le estamos pidiendo a otra persona que nos compre un refresco o que pase a "mejor vida".

Pero los malentendidos pueden darse en cualquier momento y con cualquier persona, sobre todo cuando nos referimos a ciertos conceptos para los que no tenemos una nomenclatura claramente delimitada. Eso me pasó una vez, cuando un niño de unos cinco años me dijo con gran naturalidad que tenía un "tijano" en una mano. El niño, si bien es verdad que era pequeño, también tenía suficiente vocabulario como para expresarse con claridad, así que me quedé bastante perplejo ante semejante vocablo. Afortunadamente su madre me explicó el significado de esta palabra (que a día de hoy no tengo claro al 100% si de verdad existe o si era un invento del chiquillo). Un "tijano" es, según parece, uno de esos pequeños pellejos que nos salen a veces en los dedos, cerca de las uñas. También se le conoce como "padrastro" en algunos sitios.

Sea como fuere, está claro que entender a la gente que vive a nuestro alrededor no es tarea fácil (no tanto como puede parecer a primera vista), así que merece la pena tomarse las relaciones humanas con un poco de paciencia y buen humor, y estar siempre preparados para llevarnos alguna que otra sorpresa.

4 comentarios:

  1. Pues yo estaba pensando totalmente en las máquinas de futurama... :D
    La verdad es que esto pasa mucho cuando estás acostumbrado a relacionarte con las mismas personas siempre, utilizando palabras comunes y te relacionas con alguien fuera de tus círculos, parece que decir algo sencillo y que te entiendan al vuelo cuesta un poco más. Si esto es así en estos casos, ya ni te cuento cuando traspasamos fronteras de idiomas, ideológicas... qué caos!
    A veces mandaría a todo el mundo a la máquina del suicidio, pero la de futurama!

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  2. Pues francamente, si sabes que eres la única que le llama a eso máquina de suicidio no debes extrañarte de que la gente no sepa de qué coño hablas.

    Mi madre, por ejemplo, siempre le ha llamado "ramplas" a las rampas y conocí una mujer que llamaba "Díaz" a los supermercados "Día", pero son casos de errores, de acostumbrarte a decir una cosa mal y ya está. No de inventarse nombres porque sí.

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  3. De malos entendidos tengo muchos...Un paciente me llamó y me preguntó cuantas cucharadas tenía que tomarse del enema...Otro vino molesto porque el médico le indicó unas "pastillas" incómodas de tomar...Eran supositorios ;D

    Saludos

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  4. Antes que nada, que sepáis que acabo de releer la entrada y creo que me he expresado de manera super pedante y rebuscada. Por favor, no me cojáis manía por esto, que normalmente no hablo así, creo que suelo ser un tipo bastante majete. :D

    Rune, sí, hay veces que nos cuesta entendernos con los demás cuando no están acostumbrados a nuestras expresiones (o nosotros a las suyas).
    Sí, hay mucha gente brasas por ahí, pero puestos a mandarlos a una muerte futurista yo sería más benévolo: muerte por kiki. xD

    Doctora, sí, con algunas expresiones es bastante esperable que la gente se quede sorprendida. De todos modos, mi compañera nos contaba que era una expresión bastante extendida en su vecindario, por eso a veces le salía sin pensarlo.
    Y, sí, los que comentas son errores comprensibles. De todos modos, si se juntan unos cuantos en la misma frase, seguro que también podría darse algún malentendido divertido. :)

    Manuel, uf, pero en esos casos que comentas no tengo claro si es que no lo habían entendido... o si no querían entenderlo (¡pobrecillos!) :D
    En esto de los malentendidos se pueden dar situaciones muy graciosas. :D

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