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jueves, 14 de noviembre de 2013

Terror al acecho

Nota: La siguiente historia está basada en hechos reales.

La noche era densa y fría, y cubría toda la ciudad con su oscuro manto. Tan solo las farolas, con su luz anaranjada y mortecina luchaban contra la negrura, aunque casi parecía que lo estuvieran haciendo con desgana. En comparación, mi piso parecía un lugar cálido y seguro. Al menos las luces encendidas de las habitaciones y los sólidos tabiques daban una sensación de seguridad. Parecían establecer una barrera infranqueable que mantenía separado el interior agradable y luminoso del exterior tenebroso y amenazador. Pero pronto comprobaría lo equivocado que estaba en este asunto.

Llegado cierto momento, decidí que debía ducharme. Pensé que así ahorraría tiempo, porque no tendría que hacerlo a la mañana siguiente. Visto en perspectiva, casi es gracioso comprobar la clase de cosas a las que damos importancia cuando nos creemos a salvo...

Estaba tan tranquilo, repasando mentalmente mis jugadas de ajedrez y resolviendo el problema de la gravedad cuántica al tiempo que recordaba un viejo poema de Lope de Vega (bah, ¿a quién quiero engañar?, pensaba en pelis frikis y me preguntaba qué habría para cenar) mientras realizaba las acciones por puro instinto: recoger el dispensador de la ducha (la alcachofa) y activar ligeramente el monomando en busca de la temperatura ideal. Miré el suelo de la bañera justo antes de entrar, y allí estaba... eso.

Representación artística del ser.
Aquel ser imposible me miraba con sus ojos de perturbado, como impaciente por probar mi sangre. Tentado estuve de soltar un gritito como una nenaza, pero en lugar de eso me contuve. Porque hay momentos en que un hombre debe aguantarse las ganas de dar grititos y debe enfrentarse a su destino. En ese momento todo mi cuerpo se convirtió en un arma letal. Mis pulsaciones aumentaron, mis pupilas se dilataron, las uñas de mis pies siguieron igual porque el estrés agudo no afecta especialmente a las uñas de los pies... Miré a mi alrededor y comprobé que la ducha aún estaba en mi mano y que el otro brazo estaba cerca del monomando. En aquel momento decidí que aquella sería mi arma.

Me lancé rápido como el rayo hacia el monomando, sabiendo que sólo tendría una oportunidad. Lo activé con decisión y un torrente de agua fría (hay que ahorrar energía) salió en dirección a mi enemigo. Y no falló. El ser se fue por el sumidero y la victoria fue mía.

Ahora siento remordimientos por haber sido tan duro con una cochinilla (o similar). Y por no limpiar el baño de manera tan concienzuda como, según parece, debería. :P

10 comentarios:

  1. "representación artística del ser", no? qué bandido! :)

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  2. Da penilla matar a esos animales que en realidad no son dañinos, no te va a picar, pero siempre queda la duda de que donde hay uno puede haber varios y por evitar futuras plagas pues...

    De todas formas dudo que haya muerto. Es más probablemente llegase a tu casa por el mismo sumidero por el que le echaste, así que imagino que el relato tendrá segunda parte : )

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  3. Puaaaaaj! a mí me da pena matar bichos, como dice Doctora, pero si son asquerosos y están en el baño no tengo piedad.
    Espero que no haya segunda parte como dice ella, pero si la hay, jejejeje, vuelve a nosotros :D

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  4. Raúl, jaja, tal vez debería haber dicho "dramatización". :D

    Doctora, estoy de acuerdo: da pena pero a veces es necesario.
    Ahora que lo dices... ¿y si vuelve pero, esta vez, acompañado de un ejército en busca de venganza?. Esto sólo ha sido el principio... ;D

    Rune, pobres bichos, pero tenemos que "defender nuestro territorio" por motivos de limpieza.
    Mantendré la comunicación si hay novedades. :D

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  5. ;D Me enfrentó a ese tipo de seres cuando me tengo que duchar en el centro de salud, luego de la guardia...y además en verano tienen ejercito del aire...

    Saludos Tarambana

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  6. El comentario anterior es mio Tarambana, solo que lo hice con la cuenta de mi esposa ;D

    Saludos

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  7. Yo en eso no tengo piedad. Lo siento, pero es que así. Sé que los bichitos no tienen culpa de nada, pero como bien dice, Tarambana, hay que "defender nuestro territorio" y mantener la limpieza.

    Saludos!

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  8. Manuel, es verdad, tienen un ejército con todos los medios. :D
    (¡No le robes la cuenta de Blogger a tu esposa!) :D

    Eowyn, es que no nos queda más remedio. Hay que intentar echar a los que podamos sin matarlos, pero también tenemos que mantener la casa limpia.

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  9. Jajajajajaja, que manera tan cómica de narrar un suceso que forma parte de lo cotidiano, haciéndolo parecer espeluznante.

    saludos amigo

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  10. Alezhi, jaja, fue toda una experiencia.
    Saludos.

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