Páginas

lunes, 25 de marzo de 2013

Nostalgia y paparruchas

Hoy he estado en mi vieja facultad recogiendo unos documentos (hablo de ella como si fuera historia antigua, jeje) y me ha traido gratos recuerdos. En aquel edificio aprendí unas cuantas cosas, tanto académicas como vitales, y conocí a mucha buena gente. Tuve la suerte de coincidir con muy buenos compañeros con los que enseguida trabé amistad. Nos prestábamos los apuntes, criticábamos a los profes que nos hacían la vida imposible (vaya risas), y arreglábamos el mundo en nuestros debates de cafetería. También nos poníamos nerviosos mutuamente en los prolegómenos de los exámenes ("¿tú te has estudiado el modelo de no-sé-qué de Fulanito?" "¡¿¡no me jodas que eso entraba!?!") y nos volvíamos a poner nerviosos a la salida (yo no, yo cuando salía de un exámen entraba en el nirvana: es igual cómo me hubiera salido, la cosa era que me lo había quitado de encima, y esa sensación es pura calma). En fin, que estaba bien todo aquello.

Últimamente he oído que en algunos sitios el ambiente es cada vez peor. La gente en vez de colaborar, compite. Hay compañeros de clase que no les prestan sus apuntes a los demás (no puedo entender esto, de verdad), la gente desconfía unos de otros y, en resumidas cuentas, parece que en vez de compañeros sean enemigos. Me parece una pena (y una estupidez) que haya gente que actúe así. A ver cuándo se enteran de que, para un ratillo que estamos en este mundo, es mucho mejor pasarlo colaborando y haciéndolo un poco más agradable que esforzándonos en fastidiar al prójimo. En fin, esto ha sido un despotrique genérico, pero si eres de esos que sólo piensa en competir, que sepas que te equivocas: eso de la competición sólo beneficia a unos pocos que nos miran desde arriba con una sonrisa burlona mientras nosotros los pringaos nos peleamos por las migajas que se les caen a ellos. 

En fin, como la entrada me ha quedado muy raruna (¿es una entrada alegre o de enfadarse?), dejo una tira cómica que tenía rodando por el disco duro y que encontré en internet hace tiempo. Es una chorrada, pero me parto con ella :D


jueves, 21 de marzo de 2013

Cani Award

Me han llamado muchas cosas en mi vida: tarambana, friki, pataliebre, tunante, chavalín... pero nunca me las habían llamado todas juntas... hasta ahora. Porque ahora Pimiento y Tomate han decido que soy un Cani (que debe ser una mezcla de todo lo anterior envuelta en un chandal de Tactel, una gorra de rapero y una cadena de hierro dorado de 1 kg.). Así que, que se prepare todo el mundo para conocer mi lado más reShuLóN, porque soy el orgulloso ganador de un Cani Award on the Red.



Las normas a seguir son las siguientes:
1.- Colocar el logo del galardón en el blog.
Ahí está, bien grande y bien... fucsia. Para que todo el mundo lo vea. :P

2.- Recordar el blog del que es original este premio y enlazarlo.
Si no me equivoco, originariamente el premio procede del blog de Mandarica (que es toda una reina Cani y una bloguera de primera), pero a mi me ha llegado de manos de las dos hortalizas más ricas de la blogsfera (dicen que hay que comer 5 frutas u hortalizas todos los días... yo creo que dos de ellas las consigo solo con visitar su blog. Así que hacedlo todos, ¡por vuestra salud!).

3.- Contestar a las mismas preguntas que ha contestado nuestra ganadora del Cani Award on the red: Cani entre canis - 1ª edición (a excepción de la 8 y la 9).
Enseguida respondo, ¡no tengas tanta prisa!.

4.-  Conceder el premio a entre 3 y 10 blogs enlazando a las entradas que os han inspirado para dar el premio.
Me mantendré fiel a mi principio de no nominar. Es un poco por pereza, porque unos cuantos Canis sí que debe haber por ahí ;)

Y aquí vienen las preguntas:

1.- Ola kase? Eres kani o k ase?
Uf, se me nubla la vista sólo con leer la pregunta. Err, uh... quiero decir que "she MeH nuBlááH la vishión, preemóH!!!!".

2.- ¿Cuál es tu libro de cabecera? (Pregunta por cortesía de Mi Álter Ego del blog Plagiando a mi álter ego).
La Gaceta de Intereconomía (no me digáis que eso no es Cani 100%).

3.- Un cani, ¿nace o se hace? ¿Requiere mucho esfuerzo? (Pregunta por cortesía de Teo, del blog Teo mi yo oscuro).
Se hace con mucho esfuerzo. Todos los días tienes que trabajar duro para conseguir nueva ropa llamativa. También tienes que tener un buen surtido de calzoncillos bonitos, de esos con dibujitos de Bob Esponja o de Mazinger Z para que se te vean por encima del pantalón. Es un sinvivir, vaya.

4.- ¿iyo, tiene un euro? (Pregunta por cortesía de Pere, de Cartas a mi futuro yo).
Sí, sí que lo tengo.

5.- En la vida real, ¿cuál es tu parte más cani?.
Por casa suelo andar con una chaqueta del Decathlón. No es que sea especialmente cani, pero en combinación con el pijama, a veces tienes su aquél.

6.- ¿Qué le preguntarías a un cani de verdad?
"No me alcanzaba el dinero para un auto mayor, ¿debo ser por tanto motivo de mofa o burla?" (molaría preguntarlo sin más, y ver su reacción).

7.- ¿Cuál es tu canción cani preferida?
"Hasiendo el amor", de Dinio (seguro que ya no os acordábais de esta) :D

10.- Cuenta la anécdota más cani que hayas visto o vivido.
Aquella vez que Pimiento y Tomate me concedieron un premio de Canis. Pero quedaría superada si algún día unos Canis me conceden un pimiento y un tomate. Eso sería la repanocha...

Pues hala, aquí lo dejo. Espero que os haya gustado. Yo me voy a leer algún libro gordo, que creo que he perdido demasiadas neuronas mientras respondía a estas preguntas :P

viernes, 15 de marzo de 2013

No Hal


Hal se levantó de la cama e intentó agarrar los pantalones que colgaban de la silla de su habitación pero su mano atravesó la tela del mismo modo que la luz del sol atraviesa los cristales de las ventanas. “Maldita sea, otra vez no”, pensó. Se dirigió al cuarto de baño y se situó frente al espejo. Tal como sabía que ocurriría, su reflejo se negó a aparecer. Se miró las piernas y las manos... y estaban allí, perfectamente visibles para él, pero completamente desaparecidas para el espejo y para el resto del mundo. Definitivamente había dejado de existir otra vez. 

Hal regresó a la habitación y se sentó sobre la cama. Decidió que esperaría unos minutos y tal vez se le pasara solo. Tal vez volviera a existir pasado un tiempo, como ya le había ocurrido otras veces. Estando allí sentado empezó a pensar. Siempre le daba vueltas a la cabeza cuando dejaba de existir. Pero lo más curioso es que no pensaba sobre la existencia, sobre el ser y el no ser, o sobre el significado filosófico de todo aquello. Más bien pensaba en las pequeñas cosas. Por ejemplo, sabía que estando en aquel estado de no-existencia, no podía interactuar con ningún objeto. Era incapaz de agarrar sus pantalones del mismo modo que era incapaz de comer o beber (aunque, al no existir, tampoco necesitaba hacerlo) o era invisible a ojos de los demás. A efectos prácticos, no había Hal alguno en el mundo. Sin embargo él sabía que estaba allí, sentado sobre la cama. Siendo así, ¿cómo es que no atravesaba la cama, igual que había atravesado los pantalones, y se estrellaba contra el suelo?. Es más, ¿cómo es que no atravesaba también el suelo, y todos los pisos del edificio, y seguía bajando hasta llegar al centro de la Tierra?. Tal vez es que al no existir, se había vuelto insensible a la gravedad. Pero eso tampoco tenía sentido: después de todo seguía sentado sobre la cama. Si la gravedad no le afectara estaría flotando, o volando, o incluso sería capaz de salir del planeta e irse a explorar el espacio exterior. Desde luego, la no existencia era un estado (o un no-estado) ciertamente curioso. 

Miró el reloj que había sobre su mesilla de noche y comprobó que se le estaba haciendo tarde. Había quedado en recoger a Margarita a las 9, antes de que se formara el atasco del fin de semana. Margarita... la dulce y buena Margarita. Ya hacía más de un mes que la conocía. Ninguno de los dos lo había dejado claro en voz alta, pero podría decirse que era su novia. Hal le había contado casi todo sobre sí mismo: le gustaba pensar que no había secretos entre ellos. Pero el asunto de la no-existencia... eso era diferente. Nunca se había atrevido a decírselo. ¿Cómo le dices a una chica que a veces no existes?. Porque, seamos realistas, aunque digan que ellas son más románticas y que no quieren a los hombres por su físico, ¿qué mujer querría a un hombre que no existe?. 

Hal estaba cavilando sobre estos asuntos e intentando idear un plan para llegar a tiempo a su cita cuando empezó a notar peso de nuevo. Siempre que volvía a la existencia se notaba pesado, como si de repente fuera plenamente consciente de cada célula de su cuerpo. Afortunadamente, aquella sensación era una buena noticia: significaba que Hal existía de nuevo. Ahora podría vestirse, desayunar y estar en casa de Margarita a tiempo. Y sobre el asunto de contarle todo aquello... en fin, mejor dejarlo para otro día. Al fin y al cabo, hablar sobre algo que no existe no tiene sentido ¿no?.

martes, 12 de marzo de 2013

Tres series

Hoy voy a hablar de tres series de televisión europeas que he visto últimamente y que, como mínimo, tienen un estilo diferente al de las americanas. Dos de ellas son británicas y una, italiana.

1. Misfits. Una serie británica de ciencia-ficción que cuenta la historia de un grupo de gamberretes condenados a trabajos comunitarios, que reciben superpoderes durante una tormenta.
Misfits es una serie extraña. En algún sitio leí que era de las pocas que había conseguido mezclar con éxito el drama y la comedia, y es verdad: la serie cuenta cosas que no son para nada graciosas (jóvenes procedentes de familias desestructuradas, consumo de drogas, malos rollos, asesinatos cada poco) pero, sin saber muy bien cómo, logra sacar un buen número de risas en todos los episodios. Como ejemplo pongo el final de la primera temporada, en un momento de máxima tensión, con uno de los protas a punto de morir violentamente... y de algún modo hacen que la escena resulte graciosa (hablo de la escena de Nathan gritando "Help me, Barry!", por si has visto la serie). Yo solo he visto las 2 primeras temporadas (de 6 episodios cada una), y hay quien dice que luego empieza a decaer.
-Público: Mayores de 18 años (violencia, sexo, lenguaje soez).
-Género: Drama/Comedia/Ciencia-ficción

2. El comisario Montalbano. Esta es la serie italiana. La ponen los sábados por la noche en La 2, por si te apetece verla. Aunque no he visto todos los episodios, reconozco que unos cuantos que he visto me han gustado. Cuenta la historia del comisario de policía Montalbano y sus ayudantes, que dedican cada episodio a resolver un caso en la zona de Sicilia.
Es una de esas series especiales porque, de algún modo, es muy nuestra. Hay algo en el comportamiento de los personajes, en los paisajes italianos, en las situaciones... que recuerda mucho al estilo mediterráneo que compartimos italianos y españoles. Además, la trama está bien llevada y, sin necesidad de tantos tiros y persecuciones como en las series americanas, logra engancharnos para descubrir al asesino de turno mientras conocemos personajes de lo más variopinto. Una serie tranquila, pero para nada aburrida.
-Público: Todos los públicos.
-Género: Policiaco.

3. Utopía. De lo último que he visto en series (también británica). Una serie extraña, a ratos más rara de la cuenta y a ratos muy atractiva, con un estilo propio. Llena de luminosidad, colorido y con una fotografía excelente (mucha imagen panoránica, mucho paisaje, etc.), intercala escenas de violencia y sangre a montones.
Utopía cuenta la historia de un grupo de personas que descubre un cómic que esconde entre sus páginas algunos terribles secretos. A raíz de la obra se verán envueltos en una compleja trama detrás de la cual se esconde una poderosa compañía farmacéutica y un grupo de científicos y políticos temibles. Una serie de conspiraciones y paranoia en la que nada es lo que parece y en la que todo el mundo es sospechoso. Debo advertir que el primer episodio no me enganchó demasiado, pero fue después cuando me entró más curiosidad por ver en qué desembocaba aquello (la serie completa tiene 6 episodios). No la recomiendo a todo el mundo, pero si te gustan las historias de conspiraciones, podrías disfrutarla.
-Público: Mayores de 18 años (violencia, sexo, lenguaje soez).
-Género: Drama/Suspense.

En todo caso advierto que las tres son series que se salen un poco de lo común, así que no garantizo que le vayan a gustar a todo el mundo. No obstante, si te apetece ver algo diferente de lo que ponen en la tele habitualmente, tal vez te apetezca probar suerte con una de estas.

domingo, 10 de marzo de 2013

Trailer de Iron Man 3

El último trailer de Iron Man 3. A priori no tiene mala pinta...

 

Iron Man 3 llegará a los cines el 26 de abril de este año.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Cosa de hombres

Llega un momento en la vida de todo hombre en que sabe que ya no es un niño. Es un momento especial en el que todo cambia, en el que uno debe hacer algo para lo que lleva preparándose desde pequeño. Un momento para sacar al machote que todos llevamos dentro y dejar que tome las riendas, para enfrentarse con uno mismo, para bautizarse con sangre y metal como lo hicieron nuestros antepasados antes que nosotros... Efectivamente, estoy hablando del afeitado.

Existen varios motivos para afeitarse: puede ser que tengas que asistir a una boda/bautizo/funeral, puede que tengas una barba que te da calor y quieras librarte de ella, puede que tengas 14 años y quieras desprenderte de esa pelusilla que te sale encima de la boca, o sencillamente puede que te guste el tacto de tu barbilla justo después de afeitarte (queda suave como el culo de una rana, os lo garantizo). El caso es que, tarde o temprano, todos los varones tenemos que afeitarnos.

El afeitado no tiene por qué ser tan traumático como parece desde fuera. A ver, es verdad que consiste en restregarse una cuchilla afilada por la cara intentando quitar la mayor cantidad posible de pelos y la menor cantidad posible de piel, cosa en la que a veces tenemos un éxito dispar (dicho así sí que da un poco de canguelo, ¿no?). Pero si se hace bien y con cuidado, es posible obtener un afeitado limpio, apurado y no demasiado sangriento.

El primer paso para un buen afeitado es humedecerse la cara. Este paso es una vara porque cuando es invierno te da frío y cuando es verano... sigue siendo una lata porque no te apetece estar delante del espejo del baño mojándote la jeta como un tontaco. Pero es un paso sencillo, así que lo haces y punto. Después pasas a lo siguiente, que consiste en ponerte espuma de afeitar. Para ello echas un poco de espuma de afeitar en tu mano izquierda (o en la derecha si eres zurdo) y posteriormente te embadurnas bien el careto (o la zona peluda que sea, lo que haga cada uno con su vello no es cosa mía). Sabrás que has llevado a buen término este paso cuando veas que tu cara está llena de espuma... y también tus manos, y parte de tus brazos, y el lavabo, y un goterón que te ha caído en la camiseta y... en fin, que tendrás espuma en la cara.

Después de todo esto llega el momento más crítico, la hora de la verdad: llega el momento de afeitarse propiamente. Hay dos teorías sobre la mejor manera de deslizar la maquinilla: unos dicen que es mejor "a pelo" y otros dicen que "a contrapelo" (esto lo sé porque en una de la películas de Arma Letal se pasan todo el rato hablando sobre cuál de las dos maneras de afeitarse es mejor. Se conoce que es un tema de conversación recurrente entre los tipos duros). Mi consejo es que lo hagas como que te apetezca, que tampoco le vas a dedicar tanto cuidado a un afeitado, ¡que somos machotes, leñe!.

Por último te lavas la cara, te quitas la espuma sobrante, te tapas los cortes que puedas tener con papelitos chiquitines (esto de los "papelitos chiquitines" siempre me recuerda a Homer Simpson), y ya estás listo para presentarte en sociedad (bueno, también te puedes poner un poco de loción para después del afeitado, que huele bien, se supone que te suaviza la piel y escuece un poco).

Pues eso es todo. Sí: he escrito una entrada sobre el afeitado. Creo que no se puede buscar un tema más chorras en el mundo. Otro día hablaré sobre las manitas de los Tiranosaurios Rex (en comparación con el resto del cuerpo, tenían unas manos muy pequeñas ¿no?; eso da para un par de entradas por lo menos).

sábado, 2 de marzo de 2013

Periodistuchos

Estoy muy enfadado con los periodistas de este país. Tanto que no descarto decir algún taco en esta entrada, algo así como "¡rayos y centellas!" (ay, qué a gusto me he quedado. Lamento que hayáis tenido que verme así, pero eso es lo que pasa cuando me enfado) :P

Ahora en serio, me estoy dando cuenta (me he dado cuenta hace ya tiempo) de que es dificilísimo encontrar periodistas mínimamente objetivos. Ni siquiera lo intentan. Mires el periódico que mires, el canal de televisión, la emisora de radio, la página de internet o el medio de comunicación supuestamente informativo que sea, no hay manera de descubrir datos objetivos y ciertos. Y lo que es peor, además muchas veces intentan despistarte o engañarte deliberadamente, lo cual es todavía peor.

Se supone que la prensa escrita (los periódicos) es una de las fuentes más fiables de información de actualidad. Es, por así decirlo, el hogar del periodismo más puro. Pues últimamente cada vez que abro un periódico o lo leo en internet acabo de los nervios, porque siento que tengo que estar al quite para descubrir cuándo están intentando metérmela doblada.

En el caso de los periódicos conservadores hay una práctica muy común que consiste en poner titulares que lleven a error (o directamente falsos). Hace poco leía una noticia en cierto periódico importante acerca del caso Campeón (una trama de corrupción en la que están presuntamente implicados algunos políticos). El caso es que en aquella noticia en particular, el titular decía algo así como que habían descubierto una conexión muy clara entre ciertas empresas, políticos y la trama de corrupción. Como mucha gente se lee sólo el titular mientras se toma el café, muchos habrán pensado "qué malos todos estos que apaerecen mencionados en el titular y el subtítulo". Sin embargo, cuando uno se lee la noticia entera, se da cuenta de que en el cuerpo de la noticia dice prácticamente lo contrario. Vamos, que el supuesto escándalo que daba a entender el titular no era tal, y que la noticia era más bien poco importante (era poco importante el asunto concreto del que hablaba esta noticia, no el caso al completo, que se está investigando actualmente). Claro, supongo que esto cubre las espaldas a los dueños del periódico, puesto que pueden decir que ellos no mintieron: que estaba todo explicado en el cuerpo de la noticia. Pero yo digo que cuando un titular te hace pensar una cosa y luego el cuerpo de la noticia te hace pensar lo contrario, ese titular está mal hecho y claramente pensado para inducir a error. Y eso está mal. Moraleja para nosotros los consumidores: lee siempre la noticia entera, no te quedes sólo con el titular. Ya sé que es una vara y a veces no apetece leerse todo el rollo, pero es la única manera de enterarse de si te están dando gato por liebre.

Por otra parte, también hay queja sobre los periódicos más supuestamente de izquierdas. En el caso de estos me saca de mis casillas cómo a veces sencillamente pasan olímpicamente de la noticia para quedarse con el chascarrillo. Por ejemplo, hace poco leía en la edición en internet de otro cierto periódico importante una noticia acerca la aparición de carne de caballo en preparados de carne etiquetados como ternera (por cierto, la carne de caballo no es mala, que quede claro, simplemente no se puede vender como ternera porque es engañar al consumidor, no porque sea venenosa ni nada por el estilo). El caso es que se había encontrado carne de caballo en los preparados de ternera de cierta gran marca. Pues el periódico decía en un titular, como con cierta ironía, que no era extraño que se hubiera encontrado esta irregularidad, ya que los preparados de esta marca son muy baratos. Una vez más, en el cuerpo de la noticia venía todo acalarado y bien expresado, pero quien sólo leyera el titular se quedaría con la idea de que las cosas baratas o las cosas en general hechas por esa marca son malas, cosa a todas luces falsa. Por supuesto, lo que dirán los del periódico es que si alguien piensa esto es culpa suya: ¡haberse leído la noticia entera!. Pero todos sabemos que no mucha gente lee periódicos enteros, hasta la última coma.

Pero si que hay una cosa que todos lo periodistas parecen saber explicar bien y con todo lujo de detalles: lo que les concierne a ellos. Por ejemplo, sobre el caso de presunta financiación irregular del PP en el que presuntamente estaría implicado Luis Bárcenas, según el periódico que leas puedes descubrir unas cosas u otras, pero lo que todos hemos visto por todas partes y tenemos total y absolutamente claro es que Bárcenas les enseñó el dedo (corte de manga, peineta o como lo llemeis vosotros) a los periodistas. Que no creo que yo sea sospechoso de ser fan de Bárcenas ni mucho menos, pero ¿dónde quedó aquello de que el periodista no debe ser el protagonista de la noticia?. Que una cosa es dar el apunte de que aquello sucedió, y otra cosa es darle la importancia tremenda que le dieron y sacar la foto del dedo de este hombre hasta en la sopa.

En fin, ya sé que la entrada me ha quedado larguísima y es un tostón, pero quería desahogarme. A ver si hay suerte y esto lo lee algún jóven estudiante de periodismo, y algún día volvemos a tener un poco de ética periodística por estos lares (por cierto, cómo echo de menos los cursos de ética periodística de Juanjo de la Iglesia en el CQC original). Yo volveré con la amena programación habitual dentro de poco. ¡Hasta pronto!.