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domingo, 30 de junio de 2013

¡Hola!

¡Hola!. La verdad es que no sé muy bien qué escribir, pero he visto que con la llegada del verano esto de los blogs está un poco de capa caída así que he decidido publicar algo (lo que sea) para contribuir a la causa. Pero como no se me ocurre nada interesante que decir, simplemente dejaré caer algunas ideas deslabazadas que me rondan la cabeza. Por ejemplo:

1. ¿Hay alguna moda nueva de adelantar por la derecha o es sencillamente que la gente no sabe conducir?. Si el carril de adelantamiento de una autopista va momentáneamente despacio porque hay un camión adelantando un poco más adelante o algo por el estilo, eso no es excusa para adelantar por la derecha, puesto que eso significa ponerse en serio peligro a uno mismo y a los demás. A ver si aprendemos a respetar un poco las normas de tráfico, leñe.

2. ¿Acaso la capacidad femenina para cruzar las piernas no conoce límites?. En ocasiones es alucinante comprobar cómo hasta en el estrecho asiento de un autobús, donde yo voy "con una pierna mirando pa Londres y la otra mirando pa Murcia" (frase de Paco Martínez Soria) (y que conste que no soy muy alto, que soy normalito en estatura), siempre hay alguna delicada damisela capaz de cruzar sus piernecillas elegantemente en un hueco imposible. Olé, chicas.

3. ¿Por qué le gusta tanto a la gente el verbo "ofertar"?. En casi todos los documentos, avisos, solicitudes o anuncios que quieren sonar un poco serios, utilizan el verbo "ofertar" en vez de "ofrecer". Por ejemplo, "en el plan de empleo X se ofertan no-sé-cuántas plazas del puesto Y". ¿Qué tiene de malo la palabra "ofrecer"? ¿Acaso una "oferta" no es algo que se "ofrece"?.

Pues hala, no se me ocurren más tonterías por ahora. Que tengas buen final de domingo y buena próxima semana. ¡Y muchos ánimos para la Selección!. ;)

sábado, 22 de junio de 2013

El hombre de acero

Después de una semana de madrugones y cansancio llega el momento de disfrutar, y una buena manera de hacerlo es con una peli de superhéroes de esas llenas de acción y efectos especiales en las que siempre ganan los buenos. Afortunadamente, este finde llegaba a los cines la nueva película de Superman, así que la he visto. A continuación cuento mis impresiones procurando no desvelar la trama.

La peli nos cuenta la historia de un padre y la de un hijo. El padre es un hombre que ve cómo su planeta se muere pero que está decidido a lograr que su hijo, y por extensión una parte de su mundo, sobrevivan a la catástrofe que se cierne sobre ellos. El hijo, por su parte, es un niño enviado a un planeta extraño donde está destinado a pasar su vida. Pero todo se complica cuando el planeta de adopción del hijo (la Tierra) se ve sorprendida por un grupo nada amistoso de kryptonianos que tiene unos planes muy concretos que no incluyen a los humanos.

En El hombre de acero encontramos una peli de superhéroes a lo grande, eso es lo primero que hay que reconocer. Desde las primeras secuencias, ambientadas en el planeta Krypton, podemos sorprendernos con magníficas escenas llenas de majestuosidad y acción trepidante que logran dejarnos con la boca abierta (cosa que tiene mucho mérito habida cuenta de que, hoy por hoy, es dificil sorprender a los espectadores con efectos visuales y movimientos de cámara). Los que temíamos que la peli pudiera pasarse de la raya con las escenas solemnes y charlas interminables a costa de olvidarse de la acción, nos damos cuenta enseguida de que nuestros temores eran infundados.

Pero una película no sólo debe nutrirse de acción y escenas chulas, también debe contar una historia y debe contarla bien. ¿Lo consigue?. Depende de a quién preguntes. Los aficionados a las películas de superhéroes siempre decimos que estamos hartos de interminables secuencias llenas de palabrería y de desarrollos lentos en este tipo de cine, pero al mismo tiempo queremos buenas historias con un buen desarrollo de personajes que nos muestre sus ideas, motivaciones y anhelos. Y no es fácil combinar ambas cosas, pero Zack Snyder (el director de esta peli) lo ha intentado. La fórmula elegida ha sido la de alternar escenas del Superman actual con flashbacks de su niñez y adolescencia, y alternar momentos de acción y momentos lo más breves y efectivos que le ha sido posible de charla. El resultado es que se nota y se agradece la intención de no aburrir y de intentar que el espectador se pase absolutamente todo el metraje pegado a su butaca disfrutando al máximo, pero los más puristas dirán, no sin razón, que algunas relaciones, decisiones y cambios no quedan demasiado bien explicados. Así, por ejemplo, tal vez la relación de Lois y el protagonista haya quedado un poco forzada, o la conversión de Clark en Superman y su aprendizaje se hayan contado con poco detenimiento. Pero, al menos a mi, no me importan estos pequeños "peros", es más, si la peli no fuera así, seguramente nos quejaríamos porque hubiera sido demasiado lenta.

Para resumir y terminar, creo que El hombre de acero no es una película perfecta pero sí que logra en gran medida lo que se propone: hacernos disfrutar de un buen rato de cine lleno de épica y diversión visual. El trabajo de los actores, aunque no destaca especialmente en casi ningún caso, es más que correcto; con un Henry Cavill/Superman "cachas" y con pinta de bueno, una Amy Adams/Lois Lane que cumple con su papel correctamente y una mención especial para Russell Crowe/Jor-El, que además de interpretar a un personaje importante de esta peli, lo hace realmente bien. Por otra parte, también debo reconocer que apenas he leído tebeos de Superman pero aún así se nota a la legua que no es una adaptación fiel del cómic, así que entiendo que algunos fans de la obra literaria se sientan algo defraudados. Por tanto debo recomendar a la gente que lee comics del personaje que rebaje sus expectativas respecto a la historia. Para los demás, creo que es una peli más que disfrutable.

Lo mejor: La acción. Los villanos Zod y, sobre todo, Faora, que es fría, cruel y malvada. Jor-El. Casi todo lo visual (toda la peli es un gran espectáculo visual).

Lo peor:  Las referencias religiosas y patrióticas americanas (afortunadamente no son demasiadas). Casi todas las escenas con el ejército son desesperantes (los cineastas americanos no deben tener a sus militares en muy alta estima, ya que a menudo los hacen parecer tan desesperantemente estúpidos). Unas cuantas chorradas que encasquetan al final (la charla con el coronel y el comentario ¿gracioso? de la capitana, por ejemplo). Cierta cosa nada propia de Superman que le obligan a hacer en cierto momento (lo sabrás cuando lo veas).

jueves, 20 de junio de 2013

Críticas destructivas

Seguramente hoy en día prácticamente todo el mundo sabe quién es Justin Bieber. Yo, que no soy especialmente aficionado ni a los cotilleos de famosos ni a la música que escuchan los quinceañeros actuales, me enteré hace relativamente poco (supongo que hará un año o así). Lo curioso es la manera que tuve de saber algo de este cantante que parece estar tan de moda hoy en día.

Todo empezó un día en que yo me encontraba ocioso, mientras navegaba por internet sin ton ni son. Después de las visitas de rigor a los blogs, a las webs de comics y cine, a los periódicos online y a YouTube, desemboqué en un foro de esos en los que la gente da su opinión sobre cualquier cosa. En aquella ocasión parece ser que el tema del día era, por lo visto, un tal Justin Bieber. Y todo el mundo lo ponía a parir. Que si "no canta un bombín", que si "tiene pinta de marica", que si "sus fans son adolescentes tontas"... y un largo etcétera en esa dinámica. Y yo, que no tenía ni pajolera idea de quién era el cantante en cuestión, lo que hice fue meter su nombre en Google para enterarme de quién era el personaje merecedor de semajantes improperios. Con posterioridad, cuando fui recavando más datos (más que nada porque empezaron a sacarlo en la tele y en todas partes), me dí cuenta de que el chaval es un cantante, y que hay cierta polémica entorno a él porque no debe ser especialmente bueno en lo suyo (esto lo digo por críticas de gente "seria" que he oído, pero tampoco es que yo sea ningún experto musical, y además en estos asuntos sobre gustos no hay nada escrito) pero se ha convertido en todo un fenómeno económico gracias a la publicidad, el merchandising y los derechos de imágen.

A lo que voy, lo que me sorprende es comprobar la cantidad de energía que parecía invertir mucha gente en criticar al amigo Justin. Es decir, cuando a mi no me gusta un tipo de música, me limito a no escucharla y ya está. No me meto en internet a despellejar al cantante y a todos sus fans. Entiendo que, aunque a mi no me guste ese tipo de música, otras personas pueden tener opiniones diferentes, y eso no es algo negativo o que deba hacerme enfadar de ninguna manera.

Internet, con todo eso del anonimato, es un medio perfecto para que la gente haga este tipo de críticas que no están destinadas a lograr ninguna mejoría concreta ni a arreglar nada, sencillamente parecen servir para que alguien se "desestrese" insultando a alguien que se encuentra a miles de kilómetros de distancia. Supongo que en esta entrada sólo quería compartir mi perplejidad por este tipo de comportamientos que resultan, cuando menos, curiosos.

Pero bueno, si soltar toda esta bilis en algún foro de internet hace que esas personas se diviertan o se relajen, supongo que habrá que verle el lado positivo. Puede que en algunos casos resulte casi "terapéutico". De todos modos, animo a todo el mundo a no enfadarse o indignarse por cosas tan poco importantes (me parece) como lo puede ser la mayor o menor calidad musical de un cantante y a ser educados también en internet, aunque nuestra identidad quede oculta.

Y para terminar, dejo una canción de unos que, al igual que Bieber, también repiten mucho eso de "Baby, baby", pero que posiblemente os guste más que las del mencionado cantante (espero acertar).

domingo, 16 de junio de 2013

El estudiante (II)

Después de la primera semana de curso ya puedo hacer un poco de balance de cómo ha ido, así que a ello voy, que veo que está el personal muy impaciente (qué duro es esto de ser una celebridad).

El curso va de gestión de recursos humanos. A lo largo de los próximos meses aprenderé a manejar unos cuantos programas informáticos de oficina, a hacer nóminas, a hacer contratos, me aprenderé alguna que otra ley... y cosas por el estilo. Y si todo va bien, al final me darán un certificado muy bonito (vamos, eso espero).

Como comenté en su día, los horarios son bastante intempestivos. Tengo que salir de casa muy temprano y regreso para comer a las tantas, así que resulta un poco agotador. Pero la buena noticia es que tengo unos compañeros muy majos con los que estoy muy bien toda la mañana, una profe también muy maja y vemos cosas muy entretenidas (aclaro que esta primera parte del curso va de informática, no sé cómo será cuando nos pongamos con leyes, impuestos, contabilidades y cosas por el estilo). Así que, en resumidas cuentas, aunque curramos bastante (aprovechamos mucho el tiempo, sólo paramos media hora en toda la mañana para un café de máquina y un poco de cháchara), el curso pinta agradable.

Además, me estoy acostumbrando a desayunar como es debido, así que tengo más energía de la habitual. (No sabéis cómo mola comerse una rebanada de pan con aceite a las 6:30 de la mañana) (En serio, aunque para quien no lo haya probado suena un poco burro, lo del pan con aceite está rico. ¡Viva la dieta mediterránea!) (Esto lo escribo mientras me como un croissant de chocolate. Soy un hombre de contrastes). :P

Pues hala, aquí lo dejo, que estoy harto de hablar de mi (y supongo que vosotros también). Nos leemos. :)

lunes, 10 de junio de 2013

El estudiante

Me he apuntado a un curso. Y como soy un genio (léase esto con tono sarcástico) me he apuntado a un curso que se imparte a 30 km. de mi casa. Y que tiene un porrón de horas al día (no exagero). Y dura un porrón de meses.Y tiene un horario malísimo (tengo que salir de casa antes de las 7 h. de la mañana). Hoy ha sido la primera clase... y el curso promete ser agotador. Es decir, seguro que será interesante y aprenderé muchas cosas (espero), pero voy a acabar hasta la gorra.

¿Por qué os cuento esto? Pues en primer lugar porque sé que sois unos cotillas. Y en segundo lugar porque voy a estar bastante ocupado durante los próximos meses, así que quiero pedir un poquito de comprensión en caso de que el ritmo de actualizaciones se reduzca o tarde un poco más en visitar vuestros blogs. De todos modos tampoco hay que preocuparse: no os váis a librar de mi tan facilmente. Seguro que me paso por aquí de vez en cuando (además, todo el mundo sabe que cuantas más obligaciones tienes, más ganas entran de escribir "ocurrencias" en internet).

Y, aunque no venga a cuento, para terminar la entrada aquí dejo un dibujo que he encontrado en internet. ¿Conoces a alguno de estos?:


jueves, 6 de junio de 2013

El éxito justo

Me he dado cuenta de que en algunas situaciones lo mejor es alcanzar el "éxito justo", esto es, ni demasiado éxito ni carencia de él. Sólo lo necesario para ir bien, pero no tanto como para atraer demasiadas atenciones.

Esta reflexión me viene a la cabeza cuando pienso principalmente en dos géneros artísticos: el cine y los cómics. Ambos medios se caracterizan por estar controlados por grandes empresas que manejan mucho dinero y que tienen cierta tendencia a interferir en la producción artística a fin de asegurarse una clientela amplia y, por consiguiente, unos beneficios jugosos.

En el caso del cine los ejemplos son claros cuando pensamos en algunas segundas o terceras partes de sagas cinematográficas que, a pesar de contar con un presupuesto elevado, han resultado decepcionantes para el público acostumbrado a las primeras partes, normalmente más modestas pero también más sorprendentes e imaginativas. En este sentido me vienen a la cabeza películas como Matrix, que después de una primera parte espectacular y novedosa que creó escuela dentro del séptimo arte (recordemos que fue pionera en el uso del "tiempo bala" y otros efectos visuales), dio paso a dos secuelas que, si bien tenían momentos interesantes y mucha acción, no lograron hacernos sentir la vibrante sensación de novedad ni la ingenua fascinación de la primera parte. Cosas parecidas ocurrieron con otras secuelas en las que ideas originales y atractivas se acabaron convirtiendo en películas del montón cuando se utilizaron para hacer caja (El Padrino 3, Terminator 3, Superman 3 y 4, etc.).

En el mundo de los cómics estas cosas suceden de manera, si cabe, todavía más descarada. En el momento en que un personaje de segunda tiene cierto éxito hay tendencia a arrebatárselo a los artistas que estaban haciendo un buen trabajo y ponerlo en manos de guionistas estrella de esos que hacen trabajos para Hollywood y para series de televisión, y que aseguran bastante publicidad a la hora de realizar secuelas. Pero en muchos casos se acaba perdiendo el encanto de las discretas pero especiales obras originales y todo se acaba pareciendo a las típicas series de televisión americanas.

Un guionista de cómics que, a mi entender, ha logrado el éxito justo para hacernos disfrutar de su trabajo es Peter David. Si no eres aficionado a los cómics probablemente este nombre no te diga nada, pero si has leído algo de este medio, es casi seguro que conoces parte de su obra. Este guionista, uno de los más veteranos del noveno arte, se ha mantenido a un nivel artístico muy alto desde sus inicios en este mundillo (allá por los años 80). Parte de su encanto está en su capacidad para crear trabajos originales e intrigantes que tienen suficiente éxito como para que no los retiren del mercado, pero no tanto como para que algún mandamás se fije en ellos y quiera aportar sus "brillantes" ideas.

En fin, como casi siempre que acabo hablando de cómics, hoy no tenía mucho que contar pero me apetecía pasarme por aquí a saludar. Así que, ¡hola!. Y mejor voy terminando la entrada, porque no sé muy bien a dónde pretendía llegar.