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domingo, 28 de julio de 2013

Superfiestas

Hace poco se ha celebrado la Comic Con de San Diego (EEUU), una especie de megaevento para aficionados al cómic que se celebra todos los años. Como en todas las ocasiones, gente del mundillo editorial y cinematográfico se reúne con fans y frikis de todo tipo en un ambiente lleno de buen rollo (eso dice la gente que ha ido). Pero si hay algo espectacular en esta convención, son los disfraces que se curran algunos aficionados. Mola. :)



Por cierto, hablando de fiestas y frikis, ¿os habéis parado a pensar en el tinglado que podrían organizar los superhéroes si celebraran una fiesta salvaje?. Algunas ideas a un clic de distancia (en francés, pero se entiende la idea):
(Atención: no recomendado para menores de 18 años por contener escenas de sexo, consumo de alcohol y lenguaje soez).

jueves, 25 de julio de 2013

Más dimensiones de lo que parece

Tal como podemos constatar en nuestra experiencia diaria, vivimos en un universo constituido en 4 dimensiones: 3 dimensiones espaciales (largo, ancho, alto) y una temporal. Esto nos lo dice la lógica y la experiencia. Podemos situar cualquier objeto del universo con 4 datos referentes a estas dimensiones. Por ejemplo, puedo explicar cuál es la posición exacta de una persona aludiendo a las coordenadas de latitud y longitud (largo y ancho sobre la superficie de la Tierra), la altura (por ejemplo, si está en un piso elevado de un edificio o en un submarino bajo el agua) y la hora a la que va a estar en ese lugar concreto.

Sin embargo, aunque casi parece cosa de ciencia-ficción, no es descabellado pensar que el universo pueda ser más complejo de lo que pensamos. Podrían existir más dimensiones espaciales además de las 3 que todos conocemos. Antes de intentar imaginar lo que supondría descubrir una cuarta dimensión espacial, planteémonos un ejercicio mental para entender lo que supondría descubrir una nueva dimensión. (En adelante me centraré en las dimensiones espaciales, olvidémonos del tiempo).

Imaginemos un universo bidimensional (de 2 dimensiones). Este universo sólo existe a lo largo y a lo ancho. Es como la superficie de un folio. Todos sus habitantes son completamente planos y sólo se pueden desplazar a lo largo y a lo ancho de su universo-folio. Para ellos no existen los conceptos de arriba o abajo, ni siquiera pueden imaginarlos. Supongamos que nosotros, desde nuestro universo en 3D logramos interactuar con los habitantes del universo-folio. Si les habláramos desde arriba podrían escucharnos, pero no comprenderían de dónde viene nuestra voz porque son incapaces de mirar hacia arriba (es más, ni siquiera conciben el significado de la palabra "arriba"). Si tocáramos el universo folio con un dedo, sus habitantes quedarían desconcertados, puesto que serían incapaces de percibir el dedo en toda su longitud, tan sólo verían aparecer de la nada una huella dactilar justo en el momento en que tocamos el folio. Por último, si lográramos explicarles a esos habitantes del universo-folio lo que significan los conceptos "arriba" y "abajo", y lograran adaptarse a un universo tridimensional, no hace falta decir que su vida cambiaría radicalmente.

El siguiente video explica la esencia de este clásico ejercicio teórico (es un video un poco ñoño, pero creo que sirve para transmitir la idea).



Del mismo modo que para el círculo del video parecía muy extraña la idea de una 3ª dimensión, a nosotros nos resulta chocante pensar en una 4ª dimensión espacial. El primero en plantearse esta posibilidad fue el matemático polaco Theodor Kaluza a finales del siglo XIX. Desde entonces, mucha gente le ha dado vueltas a esta posibilidad que, si bien parecía metemáticamente posible, también parecía incompatible con nuestra experiencia diaria.

Algunas teorías de la física moderna como las teorías cuánticas y la teoría de supercuerdas (un modelo teórico sobre el universo que comenzó a plantearse hacia los años 70 del siglo pasado y que intenta dar una explicación del universo desde una perspectiva diferente a la estándar) (si acaso hablaré de ella otro día), han vuelto a poner de moda esta idea de un universo con más dimensiones de las que podemos apreciar a simple vista. Estas teorías indican que es posible que haya varias dimensiones más de las que conocemos, pero que no las vemos porque son muy pequeñas o se encuentran fuera de nuestro alcance.

Descubrir y experimentar más allá de toda duda estas nuevas dimensiones supondría toda una revolución. Significaría que en nuestro universo se puede viajar (podrían hacerlo ciertas partículas) de más maneras de las que conocemos, y supondría una manera completamente nueva de concebir nuestro entorno. Cosas que hoy día son imposibles en el campo del manejo de la energía o el comportamiento de la materia podrían volverse factibles. Sólo tenemos que aprender a mirar en otras direcciones que no están ni delante ni detrás de nosotros, ni a un lado, ni encima ni debajo, sino... en otro sitio. ;)

domingo, 21 de julio de 2013

Aventuras veraniegas

Últimamente se me ocurren cosas muy simpáticas, profundas e inteligentes para escribir en el blog. El problema es que siempre se me ocurren cuando voy en autobús o estoy caminando por la calle o situaciones por el estilo, así que cuando llego al ordenador se me han olvidado todas. Es por eso que cuando veo que ya es fin de semana y no he dicho ni media palabra internetera en los últimos 7 días, me entran las prisas por escribir (porque os imagino esperándome entusiasmados e impacientes, como no podía ser de otra manera) y acabo hablando de chorradillas (véanse últimas entradas del blog). Este domingo vuelvo a encontrarme en una situación parecida, así que no me queda otro remedio que escribir una entrada sobre cosas banales que me han pasado este verano.

- Por ejemplo, este sábado me fui a dar una vuelta en bici en plan Verano Azul. Yo iba tan tranquilo, a mi ritmo, disfrutando del paisaje... cuando una mosca tremenda se lanzó en plan kamikaze contra mi boca (que afortunadamente iba cerrada en aquel preciso momento). Que conste que admiro su iniciativa, pero creo que antes debería haberme invitado a cenar o algo...

- Este finde también he vivido una experiencia realmente intensa. De hecho la vivimos ambos, porque había una mujer junto a mi. Casi acabamos deshidratados los dos, no te digo más. Efectivamente: estuvimos como 10 minutos esperando dentro de un autobús parado sin aire acondicionado soportando temperaturas extremas. Mis sobacos parecían las cataratas del Niágara. 

- Y, bueno, para terminar, voy a dejar una bonita canción sobre el verano:



¡Hasta pronto, muchachada!. ;)

domingo, 14 de julio de 2013

Ka-boom rural

Una de las características que hace inconfundible al verano es la proliferación de las fiestas por casi todos los pueblos y comarcas de la geografía española. Estas fiestas, sobre todo las que tienen lugar en pueblos pequeños, pueden resultar realmente bonitas cuando están bien hechas, ya que en ellas podemos encontrar muestras del folclore local, auténticas exquisiteces tradicionales de la zona y gente maja por doquier.

Sin embargo yo no sería un buen blogger si utilizara este maravilloso medio de comunicación que es la "Red de redes" para hacer otra cosa que no sea quejarme, así que a ello voy.

Y es que las fiestas locales de pueblo también tienen algunas características especialmente molestas como por ejemplo... ¡los voladores! (yo los llamo voladores, pero también se conocen como como cohetes o palenques o esa-cosa-que-explota-y-hace-ruido). Nunca he oído a nadie hablar bien de los voladores. Los niños pequeños y los animales domésticos lo pasan fatal por su culpa, los adultos echan pestes porque les sobresaltan o les impiden mantener una conversación, y en el mejor de los casos, las personas más positivas y tolerantes hacia esta costumbre se limitan a decir que no les importa demasiado que haya voladores. Pero nunca he oído a nadie diciendo "qué cohetes más estruendosos, ¡me encantan!". Así que mi pregunta, al más puro estilo Mourinho, es "¿por qué?". Y, en todo caso, ¿por qué tantos?. Puedo comprender un par de chupinazos a mediodía para que la gente se entere de que hay fiesta y llamar un poco la atención, pero ¿son necesarias las retahílas incesantes de voladores?. Ahí dejo la pregunta para que reflexionéis.

Y para acabar, os dejo con un experto en fiestas:

domingo, 7 de julio de 2013

Calor

Últimamente hace calor. Mucha gente está contenta de que sea así porque estamos en julio y durante los últimos meses ha habido muchos días nublados, fríos o incluso lluviosos, así que echaban de menos algo de calor y cielos despejados para disfrutar del verano y sus actividades más características (léase playa, barbacoas, picnics y demás actividades que entrañen riesgo de melanoma si no te pones una buena capa de protector solar).

Por mi parte, si bien intento adaptarme y reconozco que todo está más brillante y alegre a la luz de nuestra estrella más cercana, debo reconocer que el calor no es lo mío. He llegado a pensar que el problema es que la temperatura de mi cuerpo es como medio grado más baja que la del resto de la humanidad y por eso enseguida me acaloro. O que soy un híbrido de humano y vampiro, y por eso tengo que andar siempre a la sombra (esta teoría hace aguas porque ni tengo superfuerza ni me seduce demasiado la idea de beber sangre, que yo soy más de horchata fresquita o gazpacho).

Mi estrategia para combatir el calor básicamente consiste en huir de él. Pero no soy demasiado bueno en esto, así que casi siempre me alcanza. Por ejemplo, cuando alguien sensato va por la calle y empieza a sudar en plan Moe lo que se supone que debería hacer es caminar despacio y buscar la sombra para evitar acalorarse todavía más; sin embargo yo me bloqueo y lo que hago es acelerar para intentar llegar a mi destino lo antes posible, contribuyendo así a aumentar mi temperatura y a llegar al sitio que sea al borde de la asfixia.

Cuando estoy en casa, lo que procuro hacer es bajar las persianas y abrir las ventanas para que entre airecillo (si el aire de fuera es más frío que el de dentro). Pero esta estrategia tampoco funciona del todo si, como estoy haciendo yo ahora mismo, tienes encendido un ordenador que produce el mismo calor que mil volcanes en erupción (bueno, a lo mejor he exagerado un poco). Así que para contrarrestar lo que hago es andar por aquí en ropa interior y con una camiseta de esas de camionero (estoy convencido de que es la prenda masculina más sexy del mundo, ¿y tú qué opinas, Bruce?).

En fin, que como habrás notado, tengo calor y no tengo el cuerpo para entradas superchulas, así que he soltado este rollo hablando del tiempo, que es el tema más universal que existe para cuando quieres dar palique pero no sabes qué decir. Espero que os mantengáis frescos y secos (como las galletas) y que disfrutéis mucho del verano. ;)