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sábado, 31 de agosto de 2013

Oblivion

He visto Oblivion, la película de ciencia-ficción protagonizada por Tom Cruise de principios de este año. No sabía muy bien a qué atenerme porque he visto críticas bastante variopintas: desde las que dicen que es aburrida y dispersa hasta otras que hablan de buen cine imaginativo y emocionante. Contaré lo que opino yo (evitando desvelar la trama).

La historia de Oblivion se situa en un futuro en el que la Tierra ha sido invadida por una especie extraterrestre. La invasión ha terminado y la Humanidad ha ganado la guerra a costa de utilizar armas de destrucción masiva que han dejado el planeta, en gran parte, inhabitable. Así que lo que queda de la Humanidad ha emigrado a Titán (una de las lunas de Saturno) y en la Tierra sólo quedan varias máquinas para generar energía y el técnico de mantenimiento Jack Harper (Tom Cruise) y su compañera, que llevan una vida tranquila y rutinaria.

No quiero contar más acerca del argumento porque creo que lo mejor es que lo descubras por ti mismo si decides ver la peli (de hecho los trailers desvelan más de lo que me hubiera gustado).

Oblivion es una película para dejar volar la imaginación. He leído críticas en las que reprochaban la escasez de escenas de acción, sin embargo a mi hasta me han parecido demasiadas las que hay. Es decir, las escenas de acción de Oblivion están bien hechas, pero está claro que esta no es una película de acción. Esta es ciencia-ficción a la antigua usanza, de la que busca ese sentido de la maravilla y la aventura tan puramente cinematográfico mientras trata los grandes temas humanos como el hogar, el amor (o las conexiones humanas) y la libertad. 

No hace falta decir que a mi me ha gustado. Todo en esta película parece estar hecho con mimo, combinando una agradable modestia en la narración y en la sencillez de fondo de la historia con la majestuosidad de los efectos visuales hollywoodienses. Tom Cruise hace su papel a la perfección, confiriendo a su personaje un optimismo e incluso cierto toque de inocencia que nos hace conectar con él, y Andrea Riseborough hace de contrapunto perfecto para Cruise, logrando que los personajes de ambos actores recorran caminos prácticamente paralelos pero en sentidos opuestos.

En resumen, esta es una peli para ver tranquilamente y disfrutar echándole imaginación. Una historia en la que las cosas no son lo que parecen y que nos sorprende con giros inesperados, sencillos pero eficaces. Una de esas películas para pasar un rato de puro entretenimiento siempre y cuando seas capaz de entretenerte sin necesidad de continuos disparos, sólo con una historia de exploración e intriga para descubrir la verdad. Probablemente sea una de esas películas que a algunas personas les gustará y a otras les decepcionará pero, hasta que no la veas, no sabrás en cual de los grupos estás.

Lo mejor: Lo visual: desde los paisajes hasta el diseño de la tecnología. La comedida y acertada interpretación de Tom Cruise. El ritmo de la historia, que va sin prisa pero sin pausa desde el inicio hasta el desenlace.

Lo peor: Algunas escenas de acción, aunque bien rodadas, irrumpen como un martillazo en la trama. El personaje de Morgan Freeman podría haber dado algo más de sí.

Nota: Esta vez no he enlazado ningún trailer porque opino que desvelan demasiado de la trama. (Qué manía tienen últimamente de destripar media peli en los trailers). :P

viernes, 23 de agosto de 2013

Gila

A continuación dejo un monólogo de Miguel Gila (en esta ocasión sin teléfono) en el que nos cuenta la historia de su vida. Genial. :D

domingo, 18 de agosto de 2013

Nata y lecciones vitales

Soy un tipo sencillo: me gusta el chocolate espeso y que los trenes salgan a su hora. (¿Por qué estará tan extendido eso de que el chocolate deba estar espeso? Es decir, el chocolate espeso mola, pero aunque esté un poco más líquido sigue estando rico, ¿no?). Bueno, la cosa es que soy un tipo sencillo, eso es lo que quería decir. 

Pero el mundo es complicado y a la gente le gustan las cosas enrevesadas más que a un tonto una gorra a cuadros (hay gorras a cuadros muy bonitas, ahora que lo pienso), así que la gente sencilla como yo se encuentra un poco perdida cuando oye hablar de algunas verdades universales enunciadas por gente complicada. Una de estas verdades es aquella de la estrecha relación entre amor y odio, y todo eso de que del amor al odio hay un trecho muy pequeño. Porque, llamadme raro, pero si siento amor me resulta imposible sentir odio a la vez. Puedo sentir decepción o tristeza o picor en un codo, pero odio... creo que no.

Afortunadamente la vida está llena de sorprendentes lecciones vitales de las que podemos aprender si estamos atentos. Hoy he tenido uno de esos momentos. Puedes llamarlo epifanía, revelación... o tontuna, pero ha sido muy esclarecedor. Hoy he sentido amor-odio.

Estaba yo en casa preparándome un café instantáneo, de esos de poner café y leche en una taza y luego calentarlo en el microondas, cuando vi ese fenómeno de la naturaleza que logró abrirme los ojos y hacerme pensar de una manera completamente nueva. Hablo de... ¡la telilla!. Sí amigos, sobre mi café se había formado una telilla de nata. Algunos de vosotros pensaréis que eso se debe a que la nata se ha separado de la leche a causa del calor y se ha quedado flotando en la superficie... ¡pues no!. No era nata lo que había sobre mi café, sino una profunda lección vital. (Bueno, sí, era nata, lo reconozco). 

Y es que una parte de mí sabía que esa nata era algo bueno: significa que la leche está bien y que tiene cierta cantidad de grasas naturales que alimentan mucho y saben bien. (Todo esto entra en la parte de "amor"). Sin embargo la telilla también da cosica, y se te queda pegada a la cucharilla y, bueno, que queda feo. (Y esta es la parte de "odio"). Así que la telilla de nata sobre la leche produjo una lucha de sentimientos encontrados en mi interior, una pugna titánica y silenciosa para decidir si aquello era algo bueno o algo malo. (Al final retiré la telilla y me bebí el café, que se estaba quedando frío con tanta pugna y tanta tontería).

Pues hala, espero que os haya gustado la profunda entrada que he escrito acerca de tomarme un café. Otro día os cuento cómo descubrí el verdadero significado de la Navidad mientras me ataba los cordones de los zapatos, o cómo alcancé la sabiduría metafísica mientras me cepillaba los dientes. :P

jueves, 15 de agosto de 2013

miércoles, 14 de agosto de 2013

Cuestión de semántica

Hay veces que nos cuesta trabajo entendernos. Todos tenemos muy claras nuestras ideas (bueno, supongamos que es así) y, en nuestra cabeza, nos parece muy obvio lo que queremos decir, pero no siempre resulta fácil transmitirlo con éxito al resto de nuestros congéneres. De todas maneras no deberíamos sorprendernos cada vez que sufrimos algún malentendido porque, donde la comunicación humana ya es de por sí compleja debido a la riqueza de conceptos que utilizamos y las sutilezas propias de la entonación y el lenguaje no verbal, en muchas ocasiones ni siquiera utilizamos las mismas palabras para referirnos a las cosas.

Hace poco pasé un rato muy divertido cuando una compañera de clase nos explicó algunos malentendidos que había tenido debido a su experiencia en el uso de las máquinas del suicidio. Para ella el concepto "máquina del suicidio" resulta muy natural y cotidiano, tanto que en algunas ocasiones no dudó en pedir a terceras personas que fueran en su lugar a hacer uso de tan singulares máquinas, logrando así una cara de sorpresa mayúscula en sus interlocutores. Supongo que a estas alturas ya te habrás dado cuenta de que las máquinas a las que se refiere mi compañera no son aquellas que aparecían en Futurama, sino unas mucho más amables y alegres: las máquinas expendedoras de chucherías. La idea de llamar a estas máquinas "máquinas del suicidio" surgió al darse cuenta de que siempre que seleccionamos un producto que queremos comprar en ellas, el objeto cae desde la balda donde se encuentra almacenado, prácticamente como si se estuviera "suicidando" arrojándose al vacío. El problema es que, lo que comenzó como una broma, ha terminado convirtiéndose en parte del vocabulario cotidiano hasta tal punto que puede salir a colación en cualquier momento y provocar un extraño malentendido que no deja claro si le estamos pidiendo a otra persona que nos compre un refresco o que pase a "mejor vida".

Pero los malentendidos pueden darse en cualquier momento y con cualquier persona, sobre todo cuando nos referimos a ciertos conceptos para los que no tenemos una nomenclatura claramente delimitada. Eso me pasó una vez, cuando un niño de unos cinco años me dijo con gran naturalidad que tenía un "tijano" en una mano. El niño, si bien es verdad que era pequeño, también tenía suficiente vocabulario como para expresarse con claridad, así que me quedé bastante perplejo ante semejante vocablo. Afortunadamente su madre me explicó el significado de esta palabra (que a día de hoy no tengo claro al 100% si de verdad existe o si era un invento del chiquillo). Un "tijano" es, según parece, uno de esos pequeños pellejos que nos salen a veces en los dedos, cerca de las uñas. También se le conoce como "padrastro" en algunos sitios.

Sea como fuere, está claro que entender a la gente que vive a nuestro alrededor no es tarea fácil (no tanto como puede parecer a primera vista), así que merece la pena tomarse las relaciones humanas con un poco de paciencia y buen humor, y estar siempre preparados para llevarnos alguna que otra sorpresa.

jueves, 8 de agosto de 2013

Punk Rock Jesús

Últimamente leo cada vez menos cómics, pero intento diversificar más la selección para aprovechar al máximo los momentos que le dedico a esta bonita (y desconocida para gran parte de la gente que, curiosamente, sí que es aficionada a la literatura y al arte) afición. En este intento de cambiar un poco de palo me hice recientemente con Punk Rock Jesús, un tebeo de la línea Vértigo de DC (la parte más independiente y adulta de la editorial) del que había leído buenas críticas y que prometía crear cierta polémica. A continuación comento mis impresiones acerca del libro.

La historia de Punk Rock Jesús está ambientada en un futuro próximo, cuando una gran compañía de entretenimiento decide crear el reality show definitivo: traer a la vida a un clon de Jesucristo y retransmitir su vida minuto a minuto. A partir de una muestra de ADN del Santo Sudario y una madre jóven y virgen, traen a la vida al niño que está destinado a convertirse en un nuevo mesías para algunos, una auténtica blasfemia para otros y un chico normal para los demás. Pero lo que nadie esperaba es que el pequeño Chris (así se llama el clon) acabe convirtiéndose en un adolescente ateo y rebelde aficionado al punk rock y con ganas de agitar muchas conciencias.

Cuando uno ve el título y la sinopsis de esta historia, no sabe muy bien qué esperarse: ¿una historia polémica que nos haga reflexionar? ¿una adaptación moderna de la Biblia? ¿los desvaríos de algún escritor que quiere vender tebeos y utiliza el nombre de Jesús como reclamo publicitario?. Afortunadamente Punk Rock Jesús logra presentar algo nuevo y diferente, lo cual es una buena noticia en si misma. Fruto del recién adquirido ateísmo de su autor, el cómic pretende enviar un mensaje de reflexión sobre las religiones y los efectos (positivos y negativos, aunque poniendo más énfasis en los negativos) que tienen sobre las personas. Pero sobre todo se adivina un interés especial por llamar la atención acerca del uso que ciertos sectores de la sociedad hacen de las creencias de la gente y de la capacidad que estas creencias tienen para movilizar y enfrentar a las personas. Podría decirse (así lo entiendo yo) que Punk Rock Jesús es principalmente un alegato en contra de los fanatismos de cualquier tipo, de ese afán que tienen algunas personas por creerse en posesión de la verdad (ya sean estas personas creyentes o ateas).

Pero, si bien Punk Rock Jesús tiene una lectura social e intelectual, tampoco debemos llamarnos a engaño: no nos encontramos ante un ensayo de filosofía o de sociología, sino un tebeo de ciencia-ficción pensado para entretener. A lo largo de las páginas del libro encontraremos todo lo necesario para engancharnos a la lectura de la historia, incluyendo alta tecnología, personajes diversos y problemáticos (cabe destacar a Thomas McKael, el sombrío pero muy especial guardaespaldas del protagonista, o la Dra. Epstein, todo un ejemplo de como crear a un personaje que no es ni bueno ni malo, sino que se mueve a la perfección en una amplia gama de "grises"), y amplias dosis de acción incluyendo disparos y persecuciones.

Con todo, debo decir que, aunque no negaré que Punk Rock Jesús es una lectura entretenida y curiosa a la que merece la pena echar un vistazo, tampoco es la panacea del "noveno arte". Tanto los guiones como el dibujo de su autor completo, Sean Murphy, son buenos y a menudo plantean buenas ideas, pero no alcanzan el grado de brillantez necesario para considerar esta historia como una obra de culto. Digo esto porque he leído alguna crítica en la que se comparaba la capacidad de innovación y la inteligencia de este cómic con grandes iconos del medio como el Watchmen de Alan Moore, cosa que debo desmentir porque me parece exagerar bastante. 

Punk Rock Jesús es, en resumen, un buen cómic que ofrece algo diferente a quien le da una oportunidad. Un historia adulta que mezcla emoción, acción y crítica social en un cóctel que no es perfecto, pero sí legible. Se echa en falta una narrativa visual más ágil en algunas páginas, y hay personajes a los que no se les llega a sacar todo el partido que podrían haber ofrecido, pero aún así el resultado final es una obra a la que podemos aprobar con holgura, lo cual no es poco (pero tampoco mucho). :P


Lo mejor: Hay momentos bien conseguidos, como la doble página en la que el prota decide empezar a estudiar por sí mismo y escuchar otro tipo de música. El personaje de Gwen Fairling, cuya historia es triste pero está bien contada. La historia del pasado de Thomas McKael, todo un alegato en contra de los extremismos y la violencia... contada con mucha violencia. Creo que el cómic mantiene el respeto hacia todas las creencias en todo momento (y también las critica a todas cuando se vuelven extremas: religiosas, científicas y económicas).

Lo peor: Las tres o cuatro viñetas finales, que fastidian la imágen que nos habían dado de un personaje importante por una inexplicable ansia de hacer escenas violentas (aclaro que el cómic en general no es excesivamente sangriento, se puede leer). Hay personajes y situaciones que no quedan del todo bien retratados.

domingo, 4 de agosto de 2013

Tradiciones de internet

Internet es un gran invento. Nos comunica, nos informa y nos entretiene de una manera muy especial. Todo el que haya pasado unas pocas horas de su vida navegando por este mundo virtual seguro que ya se ha familiarizado con sus costumbres. Algunas son adorables, otras son simpáticas y otras son exasperantes. Pero supongo que todos hemos aprendido a aceptar a Internet con sus virtudes y sus defectos... y con esas tradiciones que se repiten una y otra vez:

- Discutir acerca de qué doblaje de Los Simpson es mejor: el español o el latinoamericano.
- Escribir "jajaja" para que todo el mundo sepa que te has reído.
- Hacerle una foto al plato y subirla a Instagram.
- Crear un "hastag" (¿se escribe así?) en Twitter del estilo de #sun o #summer o #chorizPamploner (¿ha sonado inglés?).
- Gente que hace o dice una chorrada y se creen graciosísimos.
- Gente con muchísimo talento que hace cosas increíbles y no le da ninguna importancia.
- Entrar "un momentín" para mirar el correo... y perder horas.
- ¡Bien! ¡Tengo un comentario nuevo!
- ¡Porras! Era spam...
- Preocuparte de verdad por algo que le ha pasado a alguien a quien nunca has visto.
- Un video que dura más de 3 minutos es larguíiiiiisimo.
- Escribir un comentario muy largo en otro blog. Borrarlo y dejarlo todo en un "jejeje, muy bueno".
- Gente que escribe emoticonos complicadísimos con diversos signos. Yo uso algunos como :) :D :( :P ;) , pero hay gente que lo complica hasta niveles insospechables.
- Comprobar que hay mucha más gente que comparte tus gustos y aficiones.
- Escribir listas recopilando perogrulladas que todo el mundo sabe, y hacerlas pasar por una entrada propia de alguien profundo y observador.

Pues eso, que como digo siempre que hago este tipo de entradas "chuscas" e improvisadas: ¡no me lo tengas en cuenta!. Disfruta de lo que queda de domingo, y ¡feliz semana!. (#weekend #seeYouLucas #behindthemusgo).