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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Moda femenina...

...para mujeres emprendedoras que no se detienen ante ningún obstáculo (incluso aunque el obstáculo sea una puerta cerrada con llave).


En esta web tienen unos pendientes con forma de ganzúas. Así puedes "allanar moradas" sin dejar de estar divina. Si es que lo que no haya en internet... :D

P.d. Para que los amigos varones no se sientan desatendidos, también hay frikadas que pueden disfrutar tanto ellos como ellas. Por ejemplo, unos sables de luz para dedos. ¡Que la fuerza te acompañe!.

En fin, cuanta chorradica hay por el mundo...

sábado, 23 de noviembre de 2013

Liebster

Hace poco le concedieron el Premio Liebster a Doctora (aquí está la entrada que le dedicó al acontecimiento). Y como ella es así de encantadora y generosa, le ha faltado tiempo para compartirlo con vuestro tarambana favorito (bueno, y con más gente, pero hoy el que va a presumir de premio soy yo). Así que ¡gracias, Doctora!.
Pero todo el mundo sabe que "un gran pod-, digo, premio conlleva una gran responsabilidad", y en este caso hay que cumplir con unas cuantas normas, a saber:

1. Nombrar, agradecer y seguir al blog que te nominó.
2. Responder a las once preguntas que te han planteado.
3. Nominar a 11 blogs con menos de 100 seguidores y dárselo a conocer.
4. Plantear 11 nuevas preguntas.

Lo primero creo que ya está hecho, pero por si acaso lo recalco: ¡visitad El Día de la Espectadora!, es un blog de cine muy especial, con criticas muy variadas y mucho ingenio y sentido del humor. No os arrepentiréis. 
Y, Doctora, ¡gracias! (ahora mismo coloco el premio en mi "palmarés" del menú de la derecha, para lucirlo con orgullo).

Y ahora la parte difícil: responder a las preguntas.

1. Si tuvieras que cambiarle el nombre a tu blog, ¿cuál le pondrías?.
A veces lo he pensado, pero me frustra lo poco creativo que soy para estas cosas. La Terraza es un nombre ultra-soso (fue el primer nombre que se me ocurrió según estaba creando el blog), así que estaría bien encontrar un nombre más divertido e ingenioso. No sé, ¿"El descansillo"? ¿"El soportal"?. :P

2. Conoces a tu pareja ideal, te enamoras y el sentimiento es mutuo, pero de pronto un día te dice que en su opinión todos los que escriben blogs son unos gilipollas, ¿qué haces?.
Le oculto mi blog y vivo con ella toda mi vida manteniéndola engañada. Al final, cuando esté en mi lecho de muerte, le pediré que se acerque y le diré con mi último aliento "¡todos estos años he tenido un blog! ¡chincha rebincha!". Así yo conservo el blog y ella confirma que tenía razón en cuanto al gilipollismo. (Como véis, sólo pienso en hacer feliz a la mujer amada).

3. Entre no volver a escribir en un blog nunca o no volver a tener sexo oral nunca, ¿qué elegirías?.
¿Y sería para siempre? ¿Después de elegir, ni siquiera la puntita... de la tecla "shift"?. Difícil decisión. Pero tiendo a pensar que me quedaría con el blog.

4. A partir del mes que viene la única forma de escribir un blog es pagar una mensualidad, ¿cuánto es el máximo que estarías dispuesto a pagar?.
Mi primer impulso ha sido responder "¡nada! ¡no pagaría!". Después me he dado cuenta de lo que acabo de decir en la pregunta anterior y, en comparación, me he sentido muy tacaño. No sé, imagino que podría pagar una cuota baja... Aunque, puestos a pagar, casi mejor quedamos todos en una cafetería para relacionarnos a la antigua usanza, ¿no?.

5. Aparece un nuevo comentarista en tu blog, parece muy majo y educado, pero acaba todos sus comentarios diciendo "Viva España, viva el rey, viva el orden y la ley", ¿qué haces?.
¡Uy, qué majo! ¡Pero si rima!.

6. Si tu blog empezase a hablarte, ¿irías al psiquiatra o lo aceptarías como un amigo más?.
Qué locura, ¿verdad?, que un blog te hable, jejeje, eso es imposible, jujuju, ¡los blogs no hablan!.
(Algún día "Terraci" y yo nos fugaremos y viviremos felices en Matrix).

7. Se planta en tu casa un inspector de hacienda y te pregunta si tienes un blog, ¿le dices la verdad o lo niegas para quitarte de líos?.
Me encanta esta pregunta: destila un terror adorable por Hacienda. :D
Pero creo que sería sincero, que Hacienda somos todos y estoy concienciado.

8. Descubres que tu bloguero favorito es en realidad Ana Botella, ¿qué haces?.
Dudaría entre poner "flin" a nuestra relación o invitarla a tomar una "relaxing cup of café con leche". Todavía tengo que pensarlo, pero no os quepa duda de que "estoy trabajando en ellouuu".

9. ¿Si te pagasen 20.000 euros te tatuarías el símbolo de Blogger en el cuello?.
No soy muy de tatuajes. Pero supongo que podría hacer el esfuerzo (siempre y cuando el tatuaje sea del tamaño de una peca y me lo pueda quitar con láser al día siguiente). :P

10. De pronto un día se te aparece la Virgen María, te mira fijamente, te dice "Tu blog es una mierda, colega" y desaparece sin más, ¿qué haces?.
Pensaría "pero qué pesada es usted, ¡la virgen!". :P
En serio, creo que acepto bien las críticas. Si alguien me dice que no le gusta algo de lo que hago, supongo que intentaría mejorar en la medida de lo posible. Ni me preocupo ni me enfado, intento tomarme las cosas de manera positiva.

11. Crees que en la blogsfera hay demasiados blogs que hablan sobre...
Sobre películas de Lindsay Lohan. Uf, son una plaga... ;D
La verdad es que no creo que haya demasiados blogs de ningún tipo. Creo que este es un medio de comunicación muy interesante porque permite a todo el mundo compartir sus ideas y aficiones de manera sencilla, así que está bien que la gente escriba blogs si le apetece.

Pues esto ya está. Ahora tocaría repartir el premio, pero ya sabéis que es algo que me cuesta mucho y no hago nunca (soy un rebelde, qué le vamos a hacer). Así que, ahí lo dejo para que lo recoja quien quiera de los habituales que os pasáis por este blog de vez en cuando, porque todos os lo merecéis (y no lo digo por decir, que de verdad que me siento muy afortunado por haberme encontrado con gente tan maja a través del blog).

Y voy a plantear las 11 preguntas, por si alguien está por la labor de responder:

1. Si tuvieras acceso a una máquina del tiempo y sólo pudieras hacer dos viajes (ida y vuelta), ¿qué época visitarías?.

2. Aparece un genio y te dice que, durante un rato, puede hacer realidad el argumento de una película de cine y convertirte en el personaje de esa peli que quieras. ¿Qué película y personaje eliges?.

3. ¿Qué tal dibujas? (Opcional: Demuéstralo).

4. Un consejo para los nuevos blogueros que vayan a empezar ahora.

5. ¿Qué tiene de bueno tener un blog?.

6. Dime una entrada de tu propio blog que te guste especialmente.

7. ¿Cuál es tu onomatopeya favorita?.

8. ¿Cuántas preguntas me faltan para acabar este cuestionario?.

9. Recomiéndame alguna página web que te guste.

10. Dime alguna afición que tengas.

11. ¿Eres capaz de morderte un codo?.

Pues con esto y un bizcocho... (mmm... bizcocho...) doy la entrada por terminada. ¡Que tengáis buen finde!.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Terror al acecho

Nota: La siguiente historia está basada en hechos reales.

La noche era densa y fría, y cubría toda la ciudad con su oscuro manto. Tan solo las farolas, con su luz anaranjada y mortecina luchaban contra la negrura, aunque casi parecía que lo estuvieran haciendo con desgana. En comparación, mi piso parecía un lugar cálido y seguro. Al menos las luces encendidas de las habitaciones y los sólidos tabiques daban una sensación de seguridad. Parecían establecer una barrera infranqueable que mantenía separado el interior agradable y luminoso del exterior tenebroso y amenazador. Pero pronto comprobaría lo equivocado que estaba en este asunto.

Llegado cierto momento, decidí que debía ducharme. Pensé que así ahorraría tiempo, porque no tendría que hacerlo a la mañana siguiente. Visto en perspectiva, casi es gracioso comprobar la clase de cosas a las que damos importancia cuando nos creemos a salvo...

Estaba tan tranquilo, repasando mentalmente mis jugadas de ajedrez y resolviendo el problema de la gravedad cuántica al tiempo que recordaba un viejo poema de Lope de Vega (bah, ¿a quién quiero engañar?, pensaba en pelis frikis y me preguntaba qué habría para cenar) mientras realizaba las acciones por puro instinto: recoger el dispensador de la ducha (la alcachofa) y activar ligeramente el monomando en busca de la temperatura ideal. Miré el suelo de la bañera justo antes de entrar, y allí estaba... eso.

Representación artística del ser.
Aquel ser imposible me miraba con sus ojos de perturbado, como impaciente por probar mi sangre. Tentado estuve de soltar un gritito como una nenaza, pero en lugar de eso me contuve. Porque hay momentos en que un hombre debe aguantarse las ganas de dar grititos y debe enfrentarse a su destino. En ese momento todo mi cuerpo se convirtió en un arma letal. Mis pulsaciones aumentaron, mis pupilas se dilataron, las uñas de mis pies siguieron igual porque el estrés agudo no afecta especialmente a las uñas de los pies... Miré a mi alrededor y comprobé que la ducha aún estaba en mi mano y que el otro brazo estaba cerca del monomando. En aquel momento decidí que aquella sería mi arma.

Me lancé rápido como el rayo hacia el monomando, sabiendo que sólo tendría una oportunidad. Lo activé con decisión y un torrente de agua fría (hay que ahorrar energía) salió en dirección a mi enemigo. Y no falló. El ser se fue por el sumidero y la victoria fue mía.

Ahora siento remordimientos por haber sido tan duro con una cochinilla (o similar). Y por no limpiar el baño de manera tan concienzuda como, según parece, debería. :P

sábado, 9 de noviembre de 2013

Escarrancao

Estoy todo "escarrancao". Me duele la espalda, tengo un tobillo lesionado y me duele un codo. Además estos días estoy medio acatarrado. Y esta mañana ha aparecido una bolsa de cacahuetes en mi casa así que llevo todo el día comiéndolos (los cacahuetes es una de esas cosas que, cuando empiezas a comerlas, ya no puedes parar) así que no descarto una obstrucción intestinal o algo así en el futuro próximo. En resumidas cuentas, que estoy hecho una piltrafilla.

Recuerdo los viejos tiempos, allá por... la semana pasada. Cuando caminaba por ahí sin dolores, sintiéndome joven y sano. En aquella época podía caminar por la ciudad durante horas, y un paquete de clinex me duraba por lo menos tres días. Mi atractivo jovial y mi espalda no dolorida no sólo me permitían obtener la simpatía de las muchachas sino que también me proporcinaban el placer de estornudar sin que las vértebras me hagan "catacroker". En aquellos tiempos dedicaba las tardes a hacer cosas (bueno, tampoco exageremos) en vez de a estar en el sofá de casa viendo toda la programación de la TDT y leyendo comics viejunos (debo reconocer que esto último no está mal del todo).

Pero ahora soy un viejales que se limita a recordar con nostalgia aquellas dulces épocas. Vosotros los jóvenes no apreciáis lo que tenéis. Pero ya me comprenderéis en el futuro... dentro de una semana (o por ahí) cuando pilléis la gripe de este año. Entonces recordaréis a este anciano semanal y pensaréis "¡qué razón tenía el viejo Tarambana!".

Pues eso, que tengáis buen finde. Y bebed mucho zumo de naranja. :P

domingo, 3 de noviembre de 2013

La misteriosa (des)conocida

Hace unos días me encontraba tranquilamente caminando por la calle. Serían más o menos las 20 h., así que no era tarde pero ya se había hecho de noche. Yo iba de regreso a casa después hacer unos recados vespertinos. En un momento dado entré en una calle que estaba completamente vacía (era una calle peatonal cortita en la que no hay comercios, así que tiene poco público) y que me quedaba bien para atajar camino a casa. Y allí me crucé con ella.

Yo iba a uvas, tal como es costumbre en mi, pero en un momento de lucidez levanté la mirada y vi que había una chica caminando por la misma calle y que estaba a punto de cruzarse conmigo. Puse mis ojos de mirar de lejos (véase ejemplo) e intenté averiguar si la conocía. Era más o menos de mi edad, morenita, con gafitas, guapilla... (no sé por qué he empezado a hablar como Flanders)... y se parecía a una chica que conocí hace tiempo (compañera de un curso en su día) y con la que hace años que no coincidía. "Se parecía", he aquí la clave del asunto.

Soy un tipo educado (al menos eso intento). Así que cuando veo a una persona conocida acostumbro a saludar. Un simple "hola, qué tal", un "hola" si tengo prisa, o incluso un socorrido "¡ey!" con algunos coleguillas es suficiente. Sin embargo en mi anticuado manual de buenos modales también está la idea de no dar la vara a una chica desconocida, máxime si estamos en una calle solitaria y es de noche. Así que se abría ante mi una disyuntiva de difícil solución: para conservar mi porte de caballero (siempre pienso que decir estas cosas quedaría mejor si llevara un monóculo) debía dar las buenas noches a la misteriosa dama en caso de ser conocida, sin embargo, en caso de ser una desconocida, lo cortés hubiera sido pasar de largo sin cruzar palabra. Pero yo, en aquellas circunstancias, todavía no había decidido si era conocida o desconocida.

En estas disquisitudes me hallaba yo cuando mi mirada y la suya se cruzaron, haciendo que la situación se volviera todavía más curiosa. Ya estábamos casi a la misma altura y mis ojos miraban hacia los suyos y los suyos hacia los míos. Así que ella me sonrió. Más bien, hizo una especie de tímida sonrisilla. De hecho era tan tímida que no me quedó claro si su significado era "¡uy, cuanto tiempo, compañero de curso al que hace mucho que no veía!" o por el contrario significaba "¡uy! un misterioso y atractivo desconocido me está mirando, ¡sonreiré y me ruborizaré!" (sí, mi autoestima mola mucho). Vamos, que la sonrisilla de la chica no me aclaró si nos conocíamos o no. Sin embargo me obligaba a responder de alguna manera. Así que yo también le sonreí. En realidad hice un amago de media sonrisa que no dejaba claro si le estaba dedicando un gesto simpático o si estaba sufriendo una parálisis facial (espero que ella lo haya interpretado de la primera manera).

Y a continuación dejo varios finales alternativos para esta historia, para que elijas el que más te guste:

Final La cruda realidad:
Nos fuimos cada uno por su lado y, a día de hoy, sigo sin estar seguro de si conocía o no a la chica misteriosa.

Final Romántico:
Ya nos habíamos cruzado cuando yo me dí la vuelta para verla marchar. Entonces ella también se giró y nuestras miradas volvieron a cruzarse. Me dije "¡qué diablos!", caminé hacia ella, la agarré por la cintura y la besé apasionadamente mientras sonaba esta música. Fuimos felices, comimos perdices y hoy vivimos en un castillo junto al Loira.

Final Hollywood:
Nos cruzamos y justo entonces mi sentido arácnido se activó, así que me giré para ver qué pasaba. La chica en realidad no era una chica, sino un organismo cibernético con forma de chica enviado desde el futuro para asesinarme. Afortunadamente en ese momento aparecieron Schwarzenegger, Stallone y Chuck Norris en un Harrier del ejército americano y me rescataron. Hoy los cuatro sobrevivimos como soldados de fortuna: si usted tiene un problema y nos encuentra, tal vez pueda contratarnos.

Hala, que tengáis buen domingo, mangurrianes. ;P