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viernes, 31 de enero de 2014

Segundas impresiones

Cuando tenía unos 15 años me hice daño en la espalda y me machaqué un par de vértebras. Estando así no podía moverme mucho ni hacer esfuerzos ni agacharme (por ejemplo, me tenían que ayudar a atarme los cordones de los zapatos), y me dolía bastante la espalda con cada movimiento. Sin embargo, mi aspecto para la gente que no sabía nada de mi lesión era el de un quinceañero normal y corriente que camina y se mueve, aparentemente, con normalidad.

La cosa es que en una ocasión, estando en una librería, a un hombre de mediana edad se le cayó un bolígrafo justo al lado de donde yo estaba. Yo ví el boli caer y él también... y los dos nos quedamos un momento mirando al objeto que estaba en el suelo. En condiciones normales, me hubiera agachado y lo habría recogido para dárselo pero, dado que mi espalda me impedía hacer tal cosa, me limité a quedarme allí de pie. Finalmente el hombre recogió el boli y se fue, no sin antes dedicarme una mirada bastante furiosa, como diciendo "estos quinceañeros de hoy en día no tienen educación".

Desde el punto de vista de aquel hombre, lo que había pasado es que su boli había caído cerca de un quinceañero maleducado y descortés que no quiso recogerlo y entregárselo a una persona mayor que él. Desde mi punto de vista, sencillamente no podía realizar ese gesto y, además, no me pareció procedente explicarle los motivos al hombre dado que no lo conocía de nada y no era cuestión de ponerme a contarle cual era mi estado de salud.

Me parece que esta experiencia aporta una lección importante: no hay que pensar mal de la gente de buenas a primeras. Aunque en apariencia todo indique que alguien está siendo un imbécil, siempre es bueno recordar que la gente es complicada y que puede haber matices que se nos estén escapando. A veces nos encontramos con gente estúpida (eso es así y hay que asumirlo), pero otra veces merece la pena dar una segunda oportunidad al personal. Por lo menos yo siempre lo intento.

9 comentarios:

  1. prejuzgamos muy alegremente, cuando no sentenciamos, directamente, sin tener todos los argumentos para valorar las cosas. yo la he cagado alguna que otra vez sacando conclusiones precipitadas, por pensar que alguien es de un modo, resultando ser todo lo contrario, llevándome decepciones o gratas sorpresas, según el caso. estoy contigo.

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  2. Ya ves. Mucha gente hace juicios sin saber. Ocurre mucho en la sala de espera...No sabes cuanto...
    La profesión me ha enseñado a ser cuidadoso con mis observaciones.

    Saludos Tarambana

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  3. Raúl, pues sí, a veces resulta tentador etiquetar a alguien, decidir demasiado pronto si esa persona nos cae bien o mal. Pero merece la pena hacer el esfuerzo de mantener la objetividad y no negarse a darle la oportunidad de que nos sorprenda.

    Manuel, me imagino que en tu profesión sufrirás esto a menudo (hay gente que no entiende que un paciente deba ser atendido antes que otro porque su afección requiere una atención más urgente aunque no lo parezca, por ejemplo).
    Además, como médico, supongo que en algunas ocasiones habrás sentido la tentación de pensar cosas como "este paciente es un cantamañanas". Aún así, hay que hacer el esfuerzo de mantener la mente abierta, porque tal vez resulte que tiene cosas importantes que decir.

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  4. Tienes toda la razón, no se debería juzgar a alguien sin conocerla antes, salvo si eres amarillo, que entonces se te puede etiquetar de simpson o de minion ^^
    Tomate

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  5. En un episodio de "Cómo conocí a vuestra madre" uno de los protas se sienta en el metro y debido a un esfuerzo que ha hecho no le responden las piernas y es incapaz de levantarse.

    Entonces en una parada se monta una embarazada, una anciana con bastón y un niño con muletas, y se le quedan mirando malamente. Cuando les dice que no va a levantarse la vieja le llama gilipollas.

    El problema que tenemos los seres humanos es que nos creemos el centro del universo y nos tomamos todo de forma personal.
    Si un día entras en un bar y te atienden de forma seca lo más rápido es pensar que el camarero es un gilipollas, pero quizá acaba de morir su madre o vete tú a saber.

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  6. Ya, que aquí cada uno tiene lo suyo está claro. Pero lo de las segundas oportunidades es peligroso, porque hay taaaanta gente que no se las merece... Y es que también es muy cierto es de que "si me engañas unas vez será culpa tuya. Si me engañas dos, será culpa mía"

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  7. Tomate, eso es, no se debería prejuzgar a nadie. E incluso después de haberle juzgado con suficientes datos, tampoco deberíamos estar seguros del todo. :)
    ¡Ah! y alguien amarillo también podría ser la gallina Caponata... :P

    Doctora, eso es, hay que tener en cuenta que es posible que no tengamos todos los datos.
    Además, creo que hacer esto es hasta más agradable para uno mismo: es mejor pensar que tal vez la gente no es tan mala, en vez de ir por ahí pensando que todo el mundo es tonto o quiere hacernos la vida imposible. :)

    Speedy, es verdad que tampoco tenemos que ser ingenuos. En algunas ocasiones, cuando pensemos mal de la gente, acertaremos.
    De todos modos, creo que es preferible intentar ser optimistas y pensar que la gente imbécil no es tan sumamente frecuente como a veces podemos llegar a pensar. :D

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  8. En el fondo no es más que una reacción lógica en cuanto a una valoración estadística de las posibles variables. Viendo la juventud actual lo más normal es que el viejo se hubiera cruzado con uno de tantos jóvenes maleducados. Pero es un juicio tan lógico como injusto. Y es que a veces es preferible pecar de ingenuo que de injusto. Lamentablemente es difícl obrar correctamente al respecto.

    Saludos

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  9. Sese, sí, entiendo la reacción pero, como dices, eso no la hace menos injusta.
    Creo que no cuesta nada intentar pensar bien de la gente. Y eso tampoco nos convierte en ingenuos. Es decir, tampoco estoy proponiendo que le digamos el número pin de nuestra tarjeta de crédito al primero que pase por la calle, solo digo que hagamos el esfuerzo de pensar que tal vez la gente que a veces nos saca de nuestras casillas no sea taaaan mala siempre. :)

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