Páginas

miércoles, 2 de julio de 2014

Si yo hiciera cosas...

¿Qué os voy a contar sobre la procrastinación (el noble arte de dejar las cosas para luego) que no sepáis ya? Pues poca cosa. Solamente que sigo practicándola con más asiduidad de la que debería. Por ejemplo, ahora mismo debería estar estudiando un tocho tremendo que debería leer y resumir, y sin embargo aquí estoy, hablando sobre lo que debería estar haciendo en vez de hacerlo.

Lo peor del asunto es que, en ocasiones, cuando no estoy haciendo lo que debería, me da por imaginarme cómo sería el mundo si yo fuese más diligente. Me imagino que sería un mundo maravilloso (yo me ocuparía personalmente de que así fuera). 

En ese mundo seguramente sería bastante famoso, no sólo por ser el primer hombre en pisar Marte o porque además fuese el presidente de la Comisión Europea o porque en el Ártico hubiera una enorme reserva de la biosfera para ballenas, focas y otros animales majos que llevaría mi nombre (no porque yo quiera, que no soy presumido, pero es que personas de todo el mundo habrían presionado para ponerle mi nombre como homenaje por mi papel fundamental para lograr el reconocimiento internacional de ese lugar). También sería famoso por ser el multimillonario (mi fortuna se basaría en la industria de las energías renovables y "el bien" en general) que más habría apoyado a la investigación científica y a reconstruir sitios que hayan sufrido huracanes, tornados, terremotos o ajustes de la Troika.

Diseño preliminar de la tecnología antigravitatoria para lofts
(patente en trámite)

En lo personal, seguramente estaría casado con una mujer hermosa (pero que no le da importancia a su aspecto) que ha ganado dos premios Nobel (seguramente ya le habrían ofrecido el tercero y ella lo habría rechazado educadamente por una cuestión de principios). También tendría dos hijos estupendos (aclaro que no es que los tuviera ya mismo pero es que, como inventor de la primera máquina del tiempo plenamente funcional, ya habría ido al futuro a conocerlos, y os aseguro que son un par de chavales majos, educados, inteligentes, respetuosos, librepensadores y que además no fuman) (bueno, y también una niña, que además de todas esas características buenas, tiene buen gusto para los hombres y nunca me va a traer a casa un yerno chungo, sino uno responsable, majete y con aficiones parecidas a las mías, para que tengamos temas de conversación cuando nos visiten a mi esposa y a mi en nuestro loft flotante en una plataforma antigravedad sobre el Everest) (aclaro que el loft sería móvil: si nos cansamos de las vistas del Everest, siempre podemos cambiarlo de sitio) (en esto mandaría la parienta, que ya sabéis cómo son las tías con eso de la ubicación de los lofts flotantes antigravitatorios del futuro: no se les puede llevar la contraria).

En fin, mientras me pongo las pilas y me vuelvo un tipo eficaz y trabajador, intentaré estudiar aunque solo sea un ratillo en mi habitación de esta modesta casa que ni siquiera flota. ¡Que tengáis buena semana, currantes!

10 comentarios:

  1. No te iba a ir mal, pero para lograr todo eso iba a haber que trabajar mucho creo yo.

    ResponderEliminar
  2. Doctora, uf, tienes razón, es mucho trabajo y da pereza ponerse ahora. Mañana empiezo. :D

    ResponderEliminar
  3. Me siento identificada contigo, Tarambana. Lo único que puedo decirte es que hay que siguir trabajando en todos los aspectos de la vida.

    Saludos!

    ResponderEliminar
  4. Así leyendo un poco entre líneas, tampoco es que te hubieras pegado un jartón de trabajar para llegar a esa posición privilegiada sobre el resto de los mortales.
    La de los Nobel es tu mujer, y tú un apegado. Con mucha pasta (supongo que obtenida gracias a las investigaciones de tu señora) eso sí.... XDDDDD
    Lo de la plataforma antigravedad, pues es un poco como las roulottes de toda la vida, pero en molón y con wifi, ¿verdad? ¿Me la dejas una semanita en septiembre?
    ¡¡¡¡Ya casi es finde!!!!

    ResponderEliminar
  5. Eowyn, jeje, esto de dejar las cosas "para luego" me parece que es una actividad muy extendida. Pero habrá que seguir intentandolo... :D

    Jatz, ahora que lo dices, tienes razón: parece que todo se reduce a encontrar una chica superdotada. :D
    Na, pero también tendré que poner un poco de mi parte. Algún descubrimiento haría yo... :D
    jaja, está claro que la idea del loft antigravitatorio es revolucionaria: ni siquiera lo tengo todavía y ya estás preparando planes con él para septiembre... :D
    ¡Buen finde!

    ResponderEliminar
  6. Eres un chico super cómico. Entiendo bien lo que dices, creo que todos somos así de repente, sobre todo con esas cosas que no nos gustan o no queremos hacer. Creo que sí podemos darnos esas escapadas de realidad siempre y cuando no nos quedemos ahí perdidos en el espacio y completemos nuestros pendientes.
    Saludos

    ResponderEliminar
  7. nada, son unas pretensiones modestas, al alcance de cualquiera! :P un pie va detrás de otro, oye, y no se sabe dónde puede llegar uno.

    ResponderEliminar
  8. me mola tu idea de la plataforma flotante sobre el everest!!! ;D
    abrazos!

    ResponderEliminar
  9. Qué mala es la procrastinación! pero por suerte los que la sufrimos también tenemos una gran imaginación jaja porque mira que mola la idea de la plataforma flotante XD
    ¡Ánimos con la lectura de ese tocho!;)

    ResponderEliminar
  10. Lo primero, me disculpo por tardar tanto. He estado todo el finde con una conexión chunga a internet (de esas que va y viene según le apetece), así que ya véis cuando aparezco por aqui. :P

    Alezhi, jaja, ¡gracias!. Y estoy de acuerdo: podemos permitirnos un poco de imaginación pero tampoco hay que "separar los pies del suelo". Hay que esforzarse (lo intentaré). :)

    Raúl, ese es el espíritu: hay que seguir intentándolo. :D

    David, jaja, a ver si la inventamos entre todos, que está claro que iba a tener mucha demanda. :D

    Hiro, si se inventa esa plataforma iba a estar el cielo lleno de procrastinadores, me parece a mi... :D
    Gracias, voy a ello. :)

    ResponderEliminar