Páginas

sábado, 27 de septiembre de 2014

Periodismo de chichinabo

Ya lo he comentado en alguna ocasión: el periodismo es una actividad necesaria y muy importante. Los periodistas nos informan y nos dan acceso a todo lo que está ocurriendo en el mundo, ofreciéndonos la oportunidad de participar con conocimiento en la vida social mundial. Por eso, porque su labor es demasiado importante como para no prestarle atención, a menudo pienso en ellos... y me siento muy decepcionado.

Últimamente (y entiéndase este "últimamente" en un sentido muy amplio) el periodismo está de capa caída. Cada vez es más descuidado, amarillento e incluso malintencionado. Es esa clase de periodismo que no solo no informa o informa a medias sino que, directamente, desinforma. Por supuesto, también sigue habiendo algunos periodistas íntegros y profesionales que informan de manera objetiva y efectiva, pero a veces da la sensación de que se están convirtiendo en una minoría.

Hace unas semanas se le dio mucho bombo periodístico al caso de unos padres británicos, testigos de Jehová, que presuntamente habían secuestrado de un hospital a su propio hijo de 5 años enfermo con un tumor cerebral y se lo habían llevado. La noticia se presentó de tal manera que la conclusión a la que llegamos la mayoría de los lectores de prensa era muy sencilla: que unos padres integristas de una "secta" querían negar el tratamiento médico a su hijo debido a sus creencias religiosas. Obviamente el mundo entero y, en particular, los que desconfiamos de los excesos religiosos, nos indignamos con unos padres tan irresponsables que parecían anteponer unas hipotéticas creencias religiosas a la salud de su hijo.

Unos días después, sin embargo, descubrimos la verdad. Lo cierto era que el hecho de que los padres fuesen testigos de Jehová no tenía relevancia alguna en la noticia. Y lo cierto era que la noticia anterior estaba incompleta, dado que los padres no se habían llevado al niño del hospital británico sin más. En el hospital británico habían dado por concluido el caso y habían informado a los padres de que no podían hacer nada más por el niño (según aquellos médicos, el niño moriría irremediablemente en unos meses). Así que los padres buscaron alternativas para salvar la vida del pequeño y descubrieron que existe una terapia más moderna con protones que sí que podía salvar al niño si se aplicaba a tiempo. Dado que los padres tenían recursos suficientes para costearse la nueva terapia, se llevaron a al niño con la intención de trasladarlo a Praga e iniciar el nuevo y mejor tratamiento en otro hospital. Sin embargo esto no debió sentar bien al orgullo de los médicos británicos, que denunciaron el secuestro del niño con lo que se creó el posterior revuelo (que incluso terminó con el padre en la cárcel durante varios días).

En resumen, que debido a una noticia mal dada, todos condenamos de antemano a un par de personas inocentes que lo único que querían era salvar la vida de su hijo de 5 años. No hay derecho a que pasen estas cosas. (Por cierto, afortunadamente, y a pesar de todos los obstáculos que les han puesto periodistas y autoridades europeas, actualmente el niño y los padres se encuentran en Praga, donde el menor ya está recibiendo el nuevo tratamiento).

En fin, como siempre, animo a los periodistas a tomarse en serio su trabajo y a contrastar y completar la información, procurando actuar siempre con profesionalidad. Necesitamos periodistas buenos, que de los sensacionalistas y los parciales ya tenemos suficientes.

8 comentarios:

  1. Hola Tarambana:

    Hay que vender y asegurar audiencia. Ese es el problema. Así como el caso de los padres británicos, están los casos de ébola en España, que impresionaba que nos contagiábamos todos...

    Se ha olvidado aquello donde se presentaba la noticia sin adornos ni sesgo ideológico y es muy triste.

    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Exacto, como ha dicho Manuel, el periodismo actual, salvo casos muy excepcionales, son un insulto a la profesión y deja mucho que desear, sobre todo cuando se dejan manipular.

    ¡Abrazos!

    ResponderEliminar
  3. Con el periodismo pasa un poco como con el cine, es un negocio y hoy en día hacen todo lo posible por venderlo. La diferencia es que el hecho de que se hagan pelis malas con el único fin de sacar pasta no hace daño a nadie (a la industria misma en todo caso), sin embargo exagerar o manipular la información para venderla sí es dañino.

    ResponderEliminar
  4. Antes que nada, me disculpo por tardar tanto en responder, que este finde he estado un poco disperso. Allá vamos:

    Manuel, efectivamente, parece que la prioridad es vender, y para ello cuanto más impactante sea la noticia, mejor (sin importar si está completa).
    A veces recuerdo cuando nos enseñaban a hacer un artículo periodístico en el instituto: nos decían que hay que ser objetivos, imparciales, claros, concisos... Parece que algunos periodistas profesionales no acaban de tenerlo claro.

    David, estoy de acuerdo con vosotros. A veces leer un periódico (y hablo de los grandes periódicos) es todo un ejercicio de paciencia: están más interesados en embaucar que en informar.
    Abrazos para ti.

    Doctora, pues sí, parece que la prioridad sean las ventas y que la ética haya quedado en un segundo plano, cosa grave cuando se trata de periodismo porque, como dices, puede resultar muy dañino.
    La moraleja es que como lectores debemos andar con "pies de plomo", no dar nada por seguro hasta haberlo constrastado mucho.

    ResponderEliminar
  5. Una vez más solo puedo darte la razón. El presentar las noticias de la forma más escandalosa y sesgada posible, quizá no es algo nuevo, pero hoy en día parece lo más usual.

    El morbo vende y la verdad... quizá no tanto.

    ResponderEliminar
  6. Ya hace años que cuando veo las noticias y la gente se indigna yo paso de todo, y espero unos días, porque la mitad de lo cuentan suele estar manipulado. Es un asco y el hambre en África no vende, por eso hay que inventarse cosas. Biquiños!

    ResponderEliminar
  7. Loque, pues eso, que la prioridad es comercial más que informativa. Y cuando hablamos de algo tan serio como el periodismo, las consecuencias pueden ser muy negativas. Entiendo que se haga negocio, pero nunca debería ser a costa de la rigurosidad y la profesionalidad.

    Cris Mandarica, haces bien: es mejor esperar unos días y contrastar la información con calma antes de llegar a una conclusión. A veces es todo un ejercicio de paciencia y voluntad, pero es la manera de reducir las probabilidades de equivocarse. Besinos.

    ResponderEliminar
  8. gracias por el ánimo pero... hay muchos peros a veces, más complicados de los que la gente se imagina, tanto que nos hace a veces dudar de lo que estudiamos, y renunciar en pro de una integridad que hasta parece ilusa, con tal de salvar la profesión y negar la locura. O fortuna?

    Sí, sí ya estoy delirando...

    too much internet for today

    besis
    La H.

    ResponderEliminar