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miércoles, 22 de octubre de 2014

¡Ponte traje! (Un par de casos de falsas apariencias)

Hace aproximadamente un año se destapó en Gijón (Asturias) un curioso caso que bien podría haber inspirado la trama de alguna película de Hollywood. La historia tiene intriga, identidades falsas, estafas y un par de curiosas mata haris con más cara que espalda. Resulta que un par de gijonesas, madre e hija, de exquisita educación, pulcra apariencia y asentadas en un piso de una de las calles más caras y exclusivas de la villa asturiana, decidieron organizar una boda para la más joven de ellas. Un evento tan importante organizado por dos damas de la alta sociedad como ellas no podía escatimar en detalles. Diseñadores de moda, joyeros, empresas de catering... se pusieron al servicio de estas distinguidas señoras para servirles de la mejor manera posible ya que, por supuesto, no había limite de presupuesto. En sus ratos libres, las dos señoras no dudaron en frecuentar los restaurantes, pastelerías y negocios de todo tipo más lujosos de la ciudad. No se privaron de nada. Todos los comerciantes estaban encantados con ellas: eran dos clientas amables y educadas que siempre hacían grandes encargos en cada comercio que visitaban. Sólo había un pequeño detalle que no cuadraba: y es que cuando llegaba la hora de pagar, nunca tenían liquidez a mano (pero sí una excusa convincente para aplazar el desembolso). Eso sí, nadie sospechaba de ellas, ya que su apariencia, su exquisita educación y su generosidad (a menudo obsequiaban con diversos detalles a los responsables de los negocios que frecuentaban) alejaban de ellas cualquier sospecha.

Tal como habréis imaginado a estas alturas, todo resultó ser un ostentoso timo. Ni había boda, ni había alta sociedad, ni había dinero. Tan solo un par de mujeres que comieron por la cara en los mejores restaurantes, encargaron ropa de alta costura y recibieron en su propio domicilio pasteles, dulces y tantos caprichos como les apeteció sin llegar a pagar un solo euro.

Últimamente también se ha descubierto otra noticia de esas que nos dejan con el culo torcido, esta vez a nivel nacional. Se trata del caso del "pequeño Nicolás", un chico que a sus escasos 20 años parecía tener la asombrosa capacidad de colarse en los ambientes más exclusivos de la alta sociedad y la política españolas. Un buen traje, mucha labia y una apriencia educada y calmada parecían ser las únicas credenciales que hacen falta para crear un alucinante álbum de recuerdos en el que se puede ver a Nicolás junto a ex-presidentes del gobierno, altos cargos del mundo empresarial e incluso estrechándole la mano al rey durante el acto de proclamación. 

Debo aclarar, no obstante, que empiezan a surgir voces que apuntan a la posibilidad de que el pequeño Nicolás no solo sea un fan comprometido con el exigente arte del selfie con famosos, sino que detrás de su cándida apariencia también podría haber algo de verdad en lo relativo a sus contactos.

Sea como fuere, estas dos historias nos dejan una moraleja muy clara. Y es que si quieres embaucar, si quieres engañar... no hay nada mejor que hacerlo con una buena apariencia. Trajes elegantes, coches caros y modales perfectos son instrumentos mucho más útiles en el mundillo de lo moralmente reprobable que las viejas ganzúas y los antifaces que llevaban los ladrones de antes.

La moraleja, hablando en serio, es que sería mejor empezar a fijarnos menos en el aspecto exterior de las personas y empezar a fijarnos más en su comportamiento y en sus ideas. De este modo reduciremos las probabilidades de ser engañados por el próximo embaucador que haya tomado nota del modus operandi de "las pufistas de Gijón" o del "pequeño Nicolás".

7 comentarios:

  1. Yo he flipado mucho con lo del colega este Nicolás, que me niego a llamarle pequeño que con 20 años ya tienes pelos en los huevos, por mucha cara de pánfilo que me gaste. Y es que, claro, desde chiquitín en las juventudes del pepé, con ese corte de pelo y con semejantes entornos, muy dificil no parecía ser que le fuera. Pero hay que reconocer sus santos cojones y hasta estoy convencida de que el amigo se creyó parte de su show y pensó que lo que hacía era lo normal, que para qué estudiar si tienes contactos o si no los tienes, los vas haciendo a medida que vas chanchulleando.
    Listo es, por muy tonto que parezca. Porque alguien con menos luces no se yo si hubiera llegado tan lejos.
    Los TONTOS son los demás, los que se lo creyeron, los que no les pareció raro que estuviera ahí. Esos, los de siempre, vamos, son los tontos.
    Ayer salía la Botella intentando justificar el que el amigo les había marcado un gol por toda la escuadra y daba (más) pena.

    De verdad, qué gente nos gobierna. Como vuelvan a salir me voy a ir casa por casa pegando pescozones a quién los haya votao... aunqie me temo que esto es como lo de gran hermano, que nadie lo ve pero que sale lider de audiencia. (Yo no lo veo, palabrita... pero claro, yo tampoco voto a estos ineptos) :P

    besos!

    Pd. Perdona, que llevo unos días de indignada total, que flipas :P

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  2. A parte del ¨panfilismo¨ creo que hay mucho idiota que se deja emabucar por la galantería y ¨modales exquisitos¨que cualquiera puede adoptar con un poco de entrenamiento en el fabuloso arte de la estafa...
    ¡Más sentido común es lo que hace falta!
    Abrazos T :D

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  3. Yo he ido esta mañana a comprar pan, he dicho que soy amigo de Nicolás...y no ha colado. 75 céntimos de una barra.
    ¿Qué he hecho mal? Ni idea.

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  4. No sé donde leí que cualquiera puede entrar en cualquier parte si va andando deprisa y lleva un maletín. Todos estos personajes me recuerdan esa teoría.

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  5. Fle, es que la historia de Nicolás es muy rocambolesca. Y si es un simple friki que se ha "colado" en eventos es como para pensar que estamos en manos de tonticos, porque uf...
    Pero hay quien dice que es posible que sí que perteneciera al pepe o algo así. Luego él se habrá montado una película extra, pero algo de verdad sí que debía haber porque andaba por ahí con escoltas de verdad, etc., y un policía o guardia civil no se pone a escoltar a cualquiera porque sí (vamos, eso supongo).
    Y sí, yo tampoco me explico de donde sacan las mayorías absolutas, si luego "nadie" les vota. (También es cierto que la ley electoral favorece a los partidos grandes: tienen mayoria absoluta, pero sólo el 40% de los votos o así. O sea, que tampoco es que les vote tantísima gente).
    jaja, no te preocupes, es normal indignarse en estos tiempos. Pero tampoco nos enfademos demasiado porque no arreglamos nada y lo único que hacemos es estresarnos. :)

    David, efectivamente. La gente cuando ve a un vagabundo o a alguien con los pelos un poco raros, se llevan la mano a la cartera "pa por si acaso". Sin embargo cuando ven a un repeinao con traje y corbata, todo es confianza. Por eso los grandes timos los suele hacer gente repeinada y con traje y corbata.
    Hay que aplicar más el sentido común y fijarse menos en los estereotipos.

    Jatz, eso me preguntaba yo con el caso de las "pufistas": yo cuando voy a un sitio tengo que pagar, ¿cómo hacían ellas para posponer los pagos, etc.? Pues la clave parece ser esa: cuanta más jeta le echas y mejor pinta tienes, menos sospecha la gente.
    En fin, la gente honrada tendremos que seguir pagando el pan... :P

    Doctora, pues sí, parece que así funciona el mundo. La gente se fía ciegamente de casi cualquiera que se vista con elegancia y vaya por ahí demostrando seguridad. Así pasan luego tantos timos y estafas...

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  6. Todos queremos ser Nicolás, no por estafar, sino porque ese niño tiene que tener unos nervios de acero, un temple, y un saber estar, que ya quisiera yo pa mí. Biquiños!

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  7. Cris Mandarica, qué caso más extraño... Pero sí, desde luego sabía pasar desapercibido.
    Biquiños.

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