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sábado, 30 de agosto de 2014

Una de tópicos

En España somos muy aficionados a los tópicos. Siempre hacemos chistes con la gente de cada sitio: que si los catalanes son tacaños, los vascos son exagerados, los andaluces son graciosos, los gallegos no se sabe si suben o si bajan...

Hay gente a la que estas cosas le molestan (y supongo que todo depende del tono, claro). Pero yo siempre he preferido verlos como algo divertido e incluso como una muestra de distinción y cariño. Tener un tópico significa que los demas piensan en ti, que eres importante. De hecho lo peor es no tener tópicos, lo peor es la indiferencia (os lo dice un asturiano... ¿qué tópicos hay acerca de Asturias? supongo que algo habrá acerca de vacas o la manera raruna de echar la sidra en el vaso, pero no somos demasiado famosos...). 

Hace tiempo estuve una semana en Barcelona y me hice amigo de un chico de alli. En una ocasión pasamos un rato divertidísimo con esto de los tópicos. Él había estado en Asturias en varias ocasiones por trabajo y yo llevaba varios días en Cataluña. Aquel día hablamos acerca de la comida en los dos sitios y la gracia vino cuando empezamos a hablar de las raciones (las cantidades). Comentamos que en Cataluña los platos eran más pequeños y llevan menos cantidad, y que en Asturias hay restaurantes en que son unos brutos y ponen unas cantidades tremendas de comida (me contó que en una ocasión le pusieron una cacerola enorme de comida en un restaurante y, como no se la terminaba, la dueña le preguntó con preocupación si es que no le había gustado). Por supuesto los dos nos lo pasamos muy bien aquel día y ninguno de los dos se sintió molesto. Ni él pensó que yo estuviera llamando tacaños a los catalanes ni yo pensé que él estuviera llamando brutos a los asturianos. Simplemente nos divertimos un montón con estas sutiles diferencias entre los dos sitios y recordamos lo bien que habíamos estado siempre en nuestros viajes. Porque eso es lo bueno de viajar: que en cada sitio hacen las cosas de una manera distinta, pero todos tienen un encanto propio.

En otra ocasión unos cuantos fuimos a visitar a un amigo que estaba estudiando en San Sebastian. Allí sucedió otra anécdota (también gastronómica, por cierto) que nos hizo mucha gracia. Uno de los días fuimos a comer a un restaurante que conocía mi colega. El Pais Vasco es conocido porque allí se come mucho y muy bien, y aquel día su fama quedó constatada. Pero al terminar, bien empachados, decidimos ir a dar un paseo por la ciudad. Por el camino encontramos una heladería, así que pensamos en comer un helado, pero como estábamos llenos, pedimos un helado pequeño. Fue muy gracioso comprobar que cuando pides algo pequeño en Euskadi se lo toman como un reto, porque los cucuruchos que nos dieron eran tremendos. Vamos, que salió a relucir el tópico vasco sobre lo exagerados que son. En el grupo iba gente de allí y también se rieron mucho con los comentarios acerca del tamaño de los helados pequeños donostiarras. Debo aclarar que el helado estaba buenísimo, así que nos alegramos mucho de que fuera así de grande.

Últimamente me he encontrado con algunas personas que están un poco hartas de sus tópicos. Un caso que me parece muy curioso es el de los andaluces. Yo siempre le he tenido mucho cariño a Andalucía: de pequeño estuve por allí muchas veces y casi toda la gente andaluza con la que he coincidido ha sido muy buena conmigo. Para mi el tópico andaluz por excelencia es ese que dice que son graciosos y se rien mucho. Pero nunca había pensado en esto como algo negativo. Al contrario: me parece un halago, me parece maravilloso que la gente relacione a tu comunidad con gente alegre y maja. Por eso me resulta un poco extraño que algunos andaluces se enfaden con estas cosas. Por otra parte, últimamente también me he encontrado con algunos cantamañanas de fuera de Andalucía que, por pura ignorancia, relacionan el tópico de la alegria con otros más negativos (no trabajar, etc.), así que he empezado a comprender la prevención que sienten algunos andaluces hacia sus tópicos.

En fin, lo que quería decir con esta entrada es que no deberíamos tomarnos este asunto de los tópicos como algo negativo, sino como una muestra divertida de aprecio. Creo que seria muy positivo ser capaces de reirnos de nosotros mismos y de los demás con respeto utilizando los tópicos. No deberíamos pervertir algo tan divertido convirtiéndolo en un insulto. Lo que deberíamos hacer es enorgullecernos de nuestros tópicos y entenderlos como una muestra de afecto. Al menos eso son para mi.

P.d. Madrileños sabihondos, castellanos secos, murcianos que hablan raro... :D

martes, 26 de agosto de 2014

Hombres y mujeres y viceversa (versión internet)

Nota: He escrito una parrafada tremenda sobre el asunto de moda en internet: el sexismo y esas cosas. Es un rollo tremendo así que lo entenderé perfectamente si no quieres leerlo (probablemente yo no lo haría). Así que, decidas lo que decidas, que lo disfrutes. :)

Últimamente navegando por internet he notado que está de moda un debate muy extraño. En resumidas cuentas, la cosa suele consistir en que un grupo de hombres y otro de mujeres se juntan en un mismo foro a despotricar los unos de los otros.

Por una parte tenemos a unas supuestas feministas. Digo lo de "supuestas" porque, aunque se autodenominen feministas, no lo son. El feminismo defiende la igualdad de oportunidades y derechos entre hombres y mujeres, la convivencia pacífica y la justicia social. Estas supuestas feministas de internet no defienden nada de esto, sino que se limitan a sospechar y odiar de manera incomprensible y generalizada a todos los hombres y a pensar que las mujeres son, en general y por definición, mejores que éstos. En este sentido no es de extrañar que estén en contra de conceptos como el de custodia compartida de los hijos en casos de separación o que apoyen sin ningún pudor la violencia contra los hombres con frases como "machete al machote" y otras grandes ocurrencias de ese nivel. Es curioso que se posicionen como firmes detractoras del machismo, dado que ellas mismas hacen exactamente lo mismo que los machistas solo que intercambiando los sexos. De hecho podríamos denominarlas hembristas (el equivalente femenino de un machista).

Por otra parte tenemos a la némesis natural de las hembristas: los gañanes. Aunque se llevan fatal con ellas tienen características muy similares: sus razonamientos suelen ser simples y estar llenos de generalizaciones, y suelen cuajar sus debates de descalificaciones hacia sus adversarias en vez de argumentos racionales. La consigna estrella entre estos "grandes poetas" suele ser el sencillo y sonoro "¡a fregar!" dirigido a toda mujer que quiera leerlo. Su razonamiento de fondo suele incluir la idea de que las feministas son unas exageradas y una paranoicas, y que no merecen el más mínimo crédito en sus reivindicaciones.

Decía al principio que me parece un debate extraño porque, sinceramente, no lo comprendo. Yo siempre he ido a colegios/instituto públicos. Siempre he compartido mi vida, mis estudios y mi ocio con chicas, y siempre he permanecido en ambientes en los que hombres y mujeres tenían los mismos derechos y deberes y se enfrentaban a los mismos retos y dificultades. En mi entorno lo normal es que hombres y mujeres vivan juntos y en paz. Por eso me resulta muy extraño (y podría añadir que hasta antinatural) que estos grupos de personas se empeñen en separar a las dos mitades de nuestra especie de una manera tan abrupta y agresiva.

Obviamente también hay gente razonable debatiendo en internet acerca de estos temas. Hay auténticas feministas que, lejos de la generalización fácil y el insulto malsonante, esgrimen argumentos y estadísticas racionales acerca de las diferencias de género que aún persisten en nuestra sociedad, tales como la brecha salarial en ciertos sectores económicos, los datos sobre acoso sexual u otros datos de menor precisión matemática pero igualmente considerables, como la percepción por parte de las mujeres acerca de su propia vulnerabilidad física y social. También hay auténticos/as defensores/as de la justicia social pero con otro punto de vista que rebaten algunas de las propuestas defendidas por los grupos feministas tales como las leyes de paridad que obligan por decreto a situar a cierto número de mujeres en puestos de mando o algunos aspectos de ciertas leyes de violencia de género que otorgan un grado de protección mayor a las víctimas mujeres que a las víctimas hombres por el hecho de ser mujeres y no por el hecho de ser victimas de un acto violento o injusto. Todo esto, debatido con corrección y educación, me parece perfectamente normal y respetable y creo que es muy sano que existan estos debates y que todos/as nos esforcemos por comprender los puntos de vista de los demás y llegar a acuerdos. En eso consiste la democracia y en eso consiste la capacidad humana para aprender, adaptarse y cooperar.

Por mi parte, creo que hombres y mujeres deben tener los mismos derechos y deberes y que todos deberíamos convivir juntos y sin menospreciarnos los unos a los otros. Estoy completamente en contra de las generalizaciones de género: ni las mujeres son unas locas manipuladoras ni los hombres somos unos violadores en potencia. Por supuesto que hay hombres malos y mujeres malas, pero en el 99% de los casos esto no es así. Para el otro 1% debemos poner todo de nuestra parte para que los sistemas de control y protección sean cada vez más precisos y garanticen la seguridad física y juridica tanto de hombres como de mujeres. 

Y ya, para terminar de crearme enemigos, dejo dos videos. El primero está dedicado a las feministas-hembristas (no a las que son razonables y justas). Sólo decir que, aunque no estoy de acuerdo con las formas (dice un montón de tacos), estoy de acuerdo con el fondo. Y que donde dice "feministas" debería cambiarlo por "hembristas" para no dar lugar a equívocos: (activa los subtítulos en español en la parte inferior derecha del cuadro de video)



Y el segundo es para todos esos tipos que opinan que las mujeres son unas exageradas descerebradas y que ningún tipo de feminismo tiene razón de ser:

martes, 19 de agosto de 2014

Algunas pelis malas

Seguro que si haces memoria recuerdas unas cuantas películas que te han gustado, unos cuantos buenos momentos que has pasado disfrutando del cine. Pero si haces memoria por la parte negativa, seguro que también te has tragado unas cuantas películas malas. Porque así es el séptimo arte: hay pelis buenas y pelis malas. Como de las pelis buenas ya se habla mucho, hoy voy clasificar ese otro cine que nos hace perder el tiempo, sufrir y aburrirnos, pero que es tan divertido de criticar: el cine malo.

1. Pelis malas que te da pena que sean tan malas. A veces ves una peli muy mala, te aburres, te ríes (de ella, no con ella) y la criticas. Pero en el fondo de tu corazón no puedes evitar pensar que es una lástima que la peli en cuestión sea tan mala, porque notas que los cineastas que la han hecho se han esforzado y que realmente han intentado hacer algo bonito. Pero, desgraciadamente, la falta de talento desemboca en un fiasco que no hay quien lo vea. Un ejemplo de este tipo de peli mala es Street Fighter, la peli de Van Damme basada en el popular videojuego de lucha. Siempre que la veo reconozco que el pobre Juan Claudio se esfuerza por actuar bien y dar "patadas voladoras" y hacer que todo mole mucho. Sin embargo la peli es un pestiño importante. Mi consejo es que, si no la has visto aún, te mantengas alejado de ella.

2. Películas conscientemente malas. Hay películas que son indiscutiblemente malas, pero lo son a propósito. Normalmente son películas dirigidas a un público concreto que le va a reir las gracias al cineasta porque sabe de qué va la cosa y va buscando precisamente eso: una peli mala. El ejemplo en este caso es una peli que vi hace poco prevenido por dos tipos de críticas: las que dicen que es mala sin paliativos y las que dicen que te partes de risa (tened en cuenta que, en teoría, no es una comedia). Hablo de la ultraviolenta película de acción Machete. La peli es una bazofia absolutamente integral llena de situaciones absurdas, una banda sonora que parece sacada de una telenovela y efectos especiales tan descabellados que es imposible creérselos. Según ves la peli es obvio que el director se ha dado cuenta de los numerosos fallos y los ha puesto ahí a propósito, para deleite de los aficionados al cine mierder. Es algo así como cine "posmoderno" (cine "posmierder" podríamos llamarlo). Así que, si consigues entrar en el juego, puedes pasar un rato muy divertido riéndote con situaciones absurdas y descabelladas. De todos modos, cuando la peli acaba y te quitas la cara de "¿pero qué leches acabo de ver?", no puedes negar que, sencillamente, has visto una peli muy mala.

3. Películas inocentemente malas. Son películas malas pero de una manera tan inocente y estúpida que casi te provocan cierta ternura. Suelen estar llenas de fallos, todo es previsible, los diálogos son forzados o estúpidos... pero de algún modo, lo único que puedes pensar acerca de los cineastas es que "pobrecillos", porque está claro que no les daba para más la cabeza. En este grupo pongo la peli de acción protagonizada por Schwarzenegger Commando. La peli es absolutamente horripilante de mala. De hecho en El Informal tenían un montón de coñas con todos los fallos que tiene, cosas como coches que son abollados durante una persecución y que aparecen intactos en la escena siguiente, secuaces malos que mueren varias veces a lo largo de la película (hay un esbirro de bigote que muere como 3 o 4 veces en esta peli), etc. En fin, que la peli es mala hasta decir basta, pero es todo tan inocentón, y está tan claro en todo momento que los buenos ganan y los malos pierden (y lo malos son malísimos y los buenos son buenísimos, nada de motivaciones complejas), que acabas viendo la peli con una sonrisilla.

4. Pelis solemnemente malas. En ocasiones un cineasta se propone ser innovador, creativo, serio... vamos que da la sensación de querer pasar a la historia del cine con sus logros artísticos. Y lo logra: entra en la historia por la puerta grande, pero la historia de de los truños. Estas películas se caracterizan por tener muchas innovaciones visuales, contar una historia de apariencia solemne y trascendental (todo muy importante y lleno de "simbolismo") e intentar cuidar mucho de todos los detalles. En principio la idea es loable pero, claro, hay que saber hacer las cosas bien para que funcione, y no todo el mundo es capaz. En este grupo podríamos incluir una obra cumbre del cine mierder de ciencia ficción como es Ultravioleta, protagonizada por Milla Jovovich. La peli es un batiburrillo de colorines ambientada en una especie de futuro en el que hay vampiros o algo así... y todo es un lio rarísimo lleno de conceptos chorras como "archiministerio" (es que se me quedó la palabreja porque mi hermano y yo nos pasamos como una hora partiéndonos de risa con eso una vez) y la prota poniendo posturitas. Todo lo que ocurre es absurdo, los diálogos no tienen ni pies ni cabeza y, en general, la peli se hace larguísima. En fin, otro ejemplo de peli de la que deberías mantenerte alejado.

5. Pelis insultantemente malas. Aqui me pongo serio. Porque cuando una peli es mala sin querer, podemos dejarlo pasar, pero es que hay películas que son un insulto al espectador. Es cine zurullesco hecho sin ningún cuidado cuya única intención es atraer a algún despistado a las salas para sacarle los cuartos. Y eso no mola nada. Aquí el ejemplo por antonomasia que siempre pongo es Casi 300, la supuesta parodia de humor de 300. De los 20 minutos que aguanté (por pura fuerza de voluntad) no me reí ni una sola vez. Es más, hasta me puse de mala leche. Es simple y llanamente una caca sin ninguna gracia. De hecho voy a poner otro ejemplo de estas pelis: Scary Movie 5. Me diréis que lo tengo merecido por ver estos truños, pero es que yo con Scary Movie sí que me reí (soy un simple, qué le voy a hacer). Pero esta 5ª parte es una absoluta bazofia. Hacedme caso, no perdáis ni un segundo de vuestras vidas en ver estos productos tan deleznables. De hecho si os dan a elegir entre daros una patada en la entrepierna o ver una peli de estas, elegid la patada: por lo menos se pasará antes.

En fin, creo que por hoy ya he traido a mi memoria bastante cine malo, así que dejémoslo aquí. ¿Y vosotros? ¿Me recomendáis alguna peli ultramala para que huya de ella si alguna vez se cruza en mi camino?

jueves, 14 de agosto de 2014

Guardianes de la Galaxia

Llevaba un tiempo esperando que se estrenara esta película. Los Guardianes de la Galaxia siempre me han gustado dentro del mundillo de los cómics de superhéroes, y la alineación que tenemos en esta película tiene potencial para hacer muchas cosas. Así que sólo quedaba ver el resultado final para averiguar si en Hollywood han sabido sacarles jugo a estos héroes inadaptados espaciales y crear una auténtica aventura que nos haga pasar un buen rato. Pero antes de continuar, cuento un poquito de qué va:

Peter Quill vive vagabundeando por el espacio desde que fue abducido siendo solo un niño. Se ha convertido en un pícaro que se dedica a robar y comerciar con objetos extraños por toda la galaxia. Pero uno de sus trabajos se complicará cuando descubra que el objeto con el que planeaba hacer negocio es más peligroso de lo que parece y que algunos de los seres más temibles del universo le tienen echado el ojo...

Lo primero que cabe preguntarse acerca de la peli es "¿merece la pena?". Supongo que la respuesta a esta pregunta debe decidirla cada uno, pero si me preguntáis a mi, responderé sin dudarlo que SÍ. Porque Guardianes de la Galaxia ha logrado lo que pretendía, lo que prometía y algo más. Porque es una gran película de ciencia ficción espacial, comparable a la saga Star Wars. Porque es una gran aventura para todos los públicos llena de acción, compañerismo, sentido del humor y buen rollo, comparable con Los Goonies (un poquito más gamberra). Y porque tiene todo el sentido de la maravilla marvelita, los personajes curiosos y el sabor comiquero más auténtico, comparable con la peli de Los Vengadores.

Si estás con tus amigos, nunca estás en un mal sitio
Si hay algo que hace que esta peli sea especial, esos son los personajes. El protagonista, Peter Quill/Starlord es un bribón adorable, que consigue parecer creído, ingenioso y simpático sin resultar un listillo repelente (cosa complicada de lograr en este tipo de personajes). Rocket y Groot forman un duo perfecto con una química innegable entre la hiperactividad física y mental del pequeño mapache y la tranquila rotundidad del enorme y, a menudo, entrañable hombre planta. Por su parte Gamora, si bien es cierto que se aleja un poco del rol de fría asesina a que nos tiene acostumbrados en los cómics, sigue demostrando ser una guerrera implacable y letal, aunque en esta ocasión tenga también un lado vulnerable y "humano" que la hace todavía más querible para el espectador. En cuanto a Drax el Destructor, el enorme guerrero interpretado por el luchador Dave Batista, era el personaje respecto al cual más dudas tenía antes de ver la peli, y que sin embargo ha quedado muy acertadamente retratado como un ser destinado a la batalla con un caracter grave, terco y honorable.

Ronan y Nebula les pondrán las cosas difíciles
a Los Guardianes
Pero en estas pelis es imposible que haya grandes héroes si no hay villanos que estén a la altura. Y vaya si lo están. El villano principal, ese Ronan el Acusador interpretado por Lee Pace, es de esa clase de malos poderosos, serios, inteligentes y fanáticos de su propia causa, capaz de provocar miedo tanto por su aspecto como por su implacable actitud. Si a la presencia de este enorme (interpretativamente hablando) villano principal le sumamos una Nébula psicópata que hará de némesis perfecta para Gamora, y nos percatamos de que toda la acción ocurre bajo la alargada sombra de un temible Thanos que, aunque en esta ocasión sólo recibe poco más que una aparición anecdótica, está ahí para recordarnos que la muerte acecha de cerca a nuestros protagonistas, el resultado es que Los Guardianes se enfrentan a un reto a la altura de los más grandes héroes del universo. De hecho, echando la vista atrás, Ronan y su ejército de fanáticos kree suponen una amenaza mucho más convincente que los chitauri que se enfrentaron a Los Vengadores en su día (claro que allí el verdadero villano era Loki).

Sobrevolando Xandar
A todo esto hay que sumar una serie de enclaves icónicos de la Marvel cósmica. Desde la temible cárcel de Las Kyln (escenario de algunos de los momentos más divertidos de la peli) hasta las brillantes ciudades de Xandar, pasando por la imponente base espacial Sapiencial (situada en la cabeza de un celestial muerto y convertida en esta peli en un lugar peligroso y marginal), el santuario de Thanos (incluido su sempiterno trono) o las enormes naves militares kree. En definitiva, todo un catálogo de viajes para el aficionado que nada tiene que envidiar al rico mosaico interplanetario de sagas como Star Wars.

En resumen, Guardianes de la Galaxia es una película de ciencia ficción y aventuras cargadita de sentido del humor, emoción (tanto por la parte de la acción como por la de las relaciones humanas, ya que si te descuidas no es del todo imposible que se te escape alguna lagrimita en momentos puntuales) y buen rollo que hará las delicias de cualquiera que se deje llevar por la aventura y la imaginación.

Lo mejor: El clima de buen rollo que se crea entre los personajes, sobre todo en el tramo final. La peli está bien equilibrada entre la parte de aventura "seria" y la parte más de comedia (ni se pasa de seria ni se pasa de graciosa). Consigue que nos encariñemos de todos los personajes (mención especial merece Groot).

Lo peor: Al principio hay un momento en que salta rápidamente entre lo dramático, lo fantástico y lo ridículo, y me hizo temerme lo peor (qué susto). Se agradece que hayamos visto a Cosmo (el perro), pero se desaprovecha terriblemente.



Nota: Hay escena post-créditos, pero es una frikada total. Si no eres muy de comics probablemente no te merezca la pena quedarte. Y si lo eres... bueno, te echarás unas risas. :D

lunes, 11 de agosto de 2014

Juegos antiguos

Cuando iba al cole, en una ocasión se celebró un evento acerca de juegos tradicionales. Fue hacia el final del curso y hubo un par de días en que todo el patio del colegio se llenó de actividades de ocio al estilo de nuestros abuelos cuando eran niños. Fue una ocasión curiosa en la que desarrollé algunas habilidades propias de los tiempos viejunos (principios del siglo XX). Estos son algunos de los juegos tradicionales con los que adquirí cierta habilidad (y lo digo con cierto orgullo, porque algunos tienen su intríngulis):

La rana. El juego es sencillo: se necesita una especie de mesa en la que hay una rana de metal con la boca abierta. Los participantes tienen varias monedas que deben lanzar contra la rana procurando que ésta se las trague. La dificultad reside en que la boca de la rana es poco más grande que las monedas, así que hay que tener puntería. Nosotros decíamos que golpear el labio de la rana con la moneda valía 1 punto, y hacer que la rana se trague la moneda eran 3 puntos (pero no sé si esas son las normas "oficiales").

El aro y la gancheta. A lo mejor te suena por haberlo visto en alguna peli ambientada en la posguerra o así. Se necesita un aro de metal y una "gancheta" también de metal. Si lo haces bien, lograrás hacer que el aro de metal gire sobre su canto sin caerse mientras lo empujas por el suelo. Cuando tienes suficiente práctica puedes meter la gancheta por el interior del aro para lograr más precisión y acelerar, frenar y hacer giros a tu antojo. Parece una chorrada, pero es sorprendentemente divertido cuando le coges el tranquillo.

Los bolos. Antiguamente también jugaban a los bolos, pero de una manera muy diferente al estilo americano (ese con un montón de bolos juntos y una bola enorme, como juegan Homer Simpson o Pedro Picapiedra). Los bolos tradicionales eran más grandes, estaban más separados y había que golpearlos con una bola mucho más pequeña que se lanza por los aires. Tiene unas normas complicadas que yo no domino (dependiendo de lo cerca que quede la bola de ciertos bolos o del boliche, se ganan más o menos puntos). 

Estos juegos me parecen los más curiosos, pero por supuesto aquellos días en el cole tambien hubo carreras de sacos, competiciones de cuerda (dos equipos tirando de una cuerda y gana el equipo más burro más fuerte) y cosas así. En fin, que me parecieron actividades curiosas y una buena excusa para que los mayores de la zona se acercaran a vernos y a hacernos comentarios del estilo de "¿véis? nosotros no necesitábamos cacharros a pilas para divertirnos". Algún día promoveré una semana de juegos tradicionales en un colegio del futuro, y llevaré Game Boys, Magadrives y haré que todos los niños se comuniquen mediante el MSN Messenger. Así podré decirles "¿véis? en mis tiempos sabíamos divertirnos sin necesidad de tener tarifa de datos".

jueves, 7 de agosto de 2014

Cine "alternativo"

Estos días de verano el mundo bloguero está muy tranquilillo, con pocas novedades y con pocos lectores. Pero nunca es mal momento para fomentar el cine, que es una afición que a todos nos gusta. Por eso traigo este corto que cuenta la dramática historia de soledad y superación de... ¡El último Onvre Bibo!: :P


Y para despedirnos, un trailer de la nueva aventura de magia, fantasía y absurdidad titulada Potter Movie:
(Atención: el video siguiente no es apto para menores de 18 años por contener vocabulario obsceno o situaciones inapropiadas).

sábado, 2 de agosto de 2014

Noticias del corazón

¡Hola! ¿Qué tal va el verano? ¿Os ponéis protector solar a cholón? ¿Hacéis muchas excursiones? ¿Os quejáis del tráfico? Ya sé que probablemente no haya sido un verano perfecto porque habréis notado un vacío en vuestro interior durante los últimos días, como si os faltara algo y no supiérais qué... Tranquis, es normal: era yo, que no estaba. 

Seguramente (bueno, no) os preguntéis dónde he estado estos últimos días. Pues la verdad es que, como tengo un corazón estupendo y cariñoso rodeado un pericardio también estupendo y cariñoso (y un poco cantamañanas), la Seguridad Social me ha premiado con unos días en su Spa todo incluido. Así que allí he estado disfrutando de todas las actividades, incluidos los curiosos electrocardiogramas (todo un espectáculo de pegatinas y cosas chulas) y las ecocardios (no es por presumir, pero tengo una válvula mitral que os moriríais de envidia si la véis) (jo, me estoy convirtiendo en esa clase de tios vacilones que presumen de músculos...).

Vamos, en resumen, que he estado en el hospital curándome un poco, pero que ya estoy bien y aquí vuelvo. Pero el motivo por el que cuento esto es principalmente uno (y ahora me pongo serio): hablar de la sanidad pública.

Últimamente (y antes también, la verdad) se oye a mucho mastuerzo (por no decir algo más duro) despotricando cosas feas sobre lo público y dando a entender que toda persona que trabaja en el sector público es poco menos que un vago de siete suelas que se pasa el día en la hora del café. En general, el 99% de la gente que trabaja en los servicios públicos son profesionales de primerísima calidad (y esto no es un tópico amable: realmente es gente que ha pasado durísimas oposiciones y pruebas y que trabaja con materiales de alta calidad, cuyo trabajo es, en la mayor parte de los casos, impecable) y gente responsable y trabajadora. Me da una pena tremenda escuchar cómo los principales beneficiarios de estos servicios (que somos precisamente el común de los mortales, los que no podemos pagarnos una estancia en Clinica Ruber o en Houston cada vez que tenemos un catarro) hablan mal de los servicios públicos, asintiendo con la cabeza cuando el jefe de la patronal les atribuye supuestos privilegios laborales (un empleo estable es un aspiración muy noble, no un privilegio, a ver si nos enteramos) y apoyando las privatizaciones de los servicios (que solo sirven para que resulten más caros o menos efectivos, ya que con el mismo dinero, no solo hay que pagar a cierto número de trabajadores, sino también a un empresario que querrá su parte del pastel).

No dudo que el funcionamiento de los servicios públicos o el de la sanidad pública en particular pueda mejorarse y que haya trabajadores en el sector público que no estén lo suficientemente comprometidos con su deber. Pero este no es motivo para desmantelar un sistema tan bueno, eficaz y barato (porque no hay sanidad en el mundo que ofrezca un servicio tan completo a un precio tan bajo como la española). Las cosas que haya que mejorar, habrá que mejorarlas. Los trabajadores que no cumplan correctamente deberán ser reprendidos o sancionados (quizá hagan falta más inspectores). Pero no nos carguemos algo tan importante como la sanidad pública, por favor.

Yo he tenido un problema de salud, he ido al hospital y me han atendido de maravilla. He pasado un par de días ingresado y he estado en todo momento perfectamente atendido por un personal amable y profesional. Se han puesto a mi disposición todos los medicamentos, tecnología y conocimiento disponibles para mejorar mi estado y, en resumen, solo puedo decir que agradezco profundamente su labor a las personas que me han atendido y a vosotros, como parte de la sociedad, por hacerlo posible.

Cuidemos este sistema. No abusemos de él. No seamos críticos destructivos (no confundir con las críticas constructivas). Mantengamos a salvo esta magnífica garantía de saber que tenemos servicios públicos a nuestra disposición por si algún día los necesitamos. Esto es serio.