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domingo, 30 de abril de 2017

La (hipotética) historia del calamar

¿Alguna vez has pensado en el primer ser humano que comió calamares? 

Un hombre primitivo solitario y cansado se pasea por un planeta Tierra aún virgen y salvaje. Después de un largo día en el que ha tenido que huir de un oso, sufrir unas 30 picaduras de mosquito y rozar un montón de ortigas, el pobre homo flacuchus ha hecho un alto en el camino para recuperar fuerzas. Se sienta en una roca, sobre un pequeño acantilado en el que las olas de un mar tranquilo rompen con desgana. Mientras el sol se pone, un crisol de colores tiñe el mundo dándole un nuevo aspecto casi irreal. Nuestro protagonista disfrutaría de la estampa si no estuviera tan hambriento que solo puede pensar en el rugido de su estómago. "Jo, ahora mismo me comería cualquier cosa". 

El universo (que es un cachondo) escucha la llamada y provoca una ola más fuerte de lo normal, que deja pingando al pobre viajero y descarga un montón de pequeños seres viscosos, blanquecinos y llenos de tentáculos. "Debería haber dicho que ahora me comería un solomillo de ternera, cagüen...", piensa el homo flacuchus. Pero esto es lo que hay: calamares. Así que nuestro héroe prepara una olla, se busca unas hierbas y elabora un plato de calamares cocidos sobre lecho de diente de león con un sutil toque de sal marina natural. ¡Y resulta que sabe bien!

Bien alimentado y más descansado, el homo no-tan-flacuchus se da cuenta de que sus problemas aún no han terminado. Ahora debe volver al poblado y convencer a sus vecinos de que el bicho-moco llamado calamar no solo es comestible, sino que además está bueno. Así que idea una elaborada treta para introducir este nuevo manjar en la dieta de sus conciudadanos. Pero esta historia quedará para otro día...

11 comentarios:

  1. A lo mejor en agua salada no están tan viscosos jajaja

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  2. No había pensado en la posibilidad de que utilice agua salada (del mar), pero es factible. Seguramente a partir de ahí surgió el famoso homo hipertensus... :P

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  3. Me gusta esa hipotesis. El hombre le ganó al sentido del humor del universo.

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    1. Hace tiempo escuché en algun parte (no recuerdo dónde) esa frase de "el universo se ríe de nosotros", y me gustó. Desde entonces, siempre que las cosas me salen mal, pienso en ella y recupero el buen humor.

      Se un humbre prehistórico y tener solo calamares para comer parece una buena situación de chiste cósmico. xD

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  4. Te imaginas que haya sido así?? Interesante teoría. A veces, la serendipia hace que descubramos lo que no vemos y tenemos a la vista.

    Saludos

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    1. Alguien tuvo que ser el primero en comer estas cosas... ;D

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  5. Dices tú del homo flacuchus y su calamar, pero ¿y el primer fulano que decidió comerse un cangrejo? No tenía hambre ni nada, el tío. Anda que no hay que estar desesperado para pelearse con uno de esos bichos que tienen un aspecto como de araña horrorosa y encima hincarle el diente xD

    Yo me habría extinguido, lo veo claro.

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    1. Un Carpanta paleolítico, como mínimo, había que ser para tener la feliz idea de ser el primer muertodehambre que se mete una gamba entre pecho y espalda.

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    2. Desde luego en el mar hay todo tipo de cosas que... hay que ser valiente para probarlas sin saber. ¿Qué me dices de los oricios (erizos de mar)? :D

      Cuánta hambre debieron pasar nuestro pobres antepasados...

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  6. Cuando veo tiburones en alguna peli o algún documental siempre pienso en los primeros hombres que se toparon con esas bestias en el mar y lo que debieron pensar. No me extraña que luego volviesen a sus casas contando historias de monstruos marinos.

    También pienso quién debió ser el primero en comer coliflor, por ejemplo. O en la gente que murió hasta que asumieron que había ranas venenosas.

    Saludos :)

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    1. Bueno, es que las plantas venenosas seguro que se llevaron por delante a unos cuantos. (Y las diarreas que habrán sufrido los supervivientes...) :D

      En cuanto a monstruos marinos, ya sabes que los calamares gigantes existen (de vez en cuando se encuentra alguno, casi siempre muertos). Son escasos y suelen vivir a gran profundidad, pero con que un barco antiguo se haya topado con uno, bastaría para contar historias durante décadas...

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